Bienvenidos a la Trona del Rei - Las Rutas del BBT

¡Trona superada!, a pesar de tener que retrasarla 24 horas en último momento para evitar así una probabilidad casi absoluta de lluvia y poder disfrutar de una bajada endurera de manual en todo su esplendor, ya podemos decir que hemos estado en la Trona del Rei. Una ruta estupenda que, si te quedas y continuas leyendo, descubrirás como se le ha dado a cada uno de los bikers asistentes.

Rondan las 8:30 de la mañana del domingo 26 de mayo y 2 miembros de los Mataró Domingueros Biker Team y 5 del BCN Biker Team se aproximan al lugar de encuentro establecido. 8ºC y una niebla considerable al abandonar la autopista auguran una ruta más fresquita de lo esperado, aunque el sol no ha hecho más que salir y hay que acabar de ver cómo evoluciona la cosa. Los móviles empiezan a recibir mensajes confirmando que algunos de los bikers ya van llegando al destino, cuando de pronto Manolo comenta que lleva 15 minutos allí y no ve a nadie de los que afirman haber llegado. En ese momento, Vincent, quién estaba entrando ya en Santa Coloma de Farners, decide ir al punto que Manolo ha enviado por móvil y al encontrarse con él, ve que realmente el GPS le había mandado a medio kilómetro del punto real de salida.

Pasan unos minutos de las 9:00 y por fin nos encontramos todos: Abel, Alberto, Jordi, José y Víctor están ya listos y con todo preparado mientras Manolo y Vincent aparcan los coches y se disponen a acabar de vestirse y prepararse.

























Faltan 20 minutos para las 10:00 y el grupo se pone en marcha, tras un pequeño amago de volver a liarla como ya pasó hace un año, finalmente nos ponemos rumbo al inicio real del track. Es abandonar el pueblo y su carretera, y adentrarse en un frondoso bosque, muy verde, que te hace disfrutar de la ruta desde el principio. Si bien parece que con el cambio de día nos vamos a librar de rodar lloviendo, no nos salvamos de un terreno muy mojado, lento y pesado a la hora de rodar;  el sol ya va brillando con más entusiasmo y no hay rastro de niebla alguna, aun así, la temperatura no es todo lo elevada que le habría gustado a alguno de los bikers del grupo. Al menos, por el momento parece ser que retrasar la salida un día ha sido un acierto.

El grupo comienza a subir y subir metros, los siguientes 15 km. son en su 90% de ascensión continuada por lo que cada cual va a su ritmo, si bien en general se progresa despacio. Manolo, nuestro guía en esta ruta, no acaba de tener una cartografía en el GPS dónde le aparezcan todos los caminos, por lo que en algunos cruces debemos ir parando y verificando que realmente el camino por el que continuamos es el bueno.

Sin embargo tanta parada no le vino nada mal a más de uno: Vincent llevaba 2 semanas sin apenas tocar la bici debido a su aventura como voluntario en los XGames y Jordi, que haciendo gala de un espíritu endurero total, no faltó a esta salida a pesar de estar con un buen resfriado y tomando medicación.

"¿Qué le pasa a mi rueda?", Víctor inauguraba el capítulo de incidencias técnicas (una ruta no es una ruta de verdad si no le pasa algo a alguna bici) cuando de golpe su rueda trasera se empezó a quedar bloqueada un par de veces sin motivo aparente, un vistazo rápido por parte de Alberto no logró averiguar el motivo, si bien la rueda volvía a girar sin problemas, que en el fondo era lo que interesaba.

Era una salida especial ya que suponía la despedida temporal de Víctor, quién vuelve a irse este verano a Noruega, en esta ocasión por un plazo de 4 meses en los que estará por allí arriba haciendo algún trabajillo que le ha salido y disfrutando de su Santa Cruz por los espectaculares alrededores de Tromsø, ¡Queremos vídeos de tus rutas Víctor!

También contábamos con la presencia de Alberto, quién habitualmente se pega unas rutas "downhilleras" de aúpa y va con su horquilla de 200 mm. a todos lados y al que hacía tiempo que no veíamos. Para Abel y José, era la primera salida fuera de Barcelona con el BBT, no sabían aun lo que les esperaba...

Dejábamos atrás el puente que cruza por encima la carretera C-25 y continuábamos nuestro lento ascenso, había alguna que otra zona que directamente el grupo entero se tenía que bajar de la bici y empujarla, al transcurrir el track de subida no siempre por pista forestal y algunos tramos, aunque cortos, tenían una pendiente considerable.

Vincent y Jordi en la retaguardia mano a mano dándose ánimos el uno al otro iban cerrando el grupo que progresaba guiado por Manolo, con un Alberto pletórico que parecía llevar una bici eléctrica, Víctor ya con un pie en el aeropuerto y, Abel y José disfrutando de los caminos y preguntándose cómo serían las bajadas en vista de cómo eran algunas de las subidas.

Poco más de 10 km. pero algunos necesitaban reponer fuerzas así que se hizo una parada para sacar bocadillos y cargar depósitos. Nos paramos en un sitio realmente tranquilo en medio de la nada, con las rocas completamente verdes debido al musgo que las recubría, las cuales algunos usaron a modo de silla.

Manolo y Alberto empezaron a hablar sobre motos, coches y circuitos mientras otros sin decir ni pio devoraban el bocadillo deseando que les diese algo de fuerza extra para seguir con la ruta, la cual estaba siendo bien divertida y transcurriendo por zonas notablemente diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver por Collserola, que en general es bastante más seca.

Retomamos la ruta por un sendero estrecho, bastante cerrado y mojado ya que el sol apenas traspasaba la vegetación, teniendo que apartar alguna que otra zarza que como te descuidases te podía dejar un par de firmas en manos o brazos. Si bien, a pesar de algunas etapas de nubes con no muy buena pinta, todo indicaba que nos librábamos de la lluvia, agua no faltó y algún que otro charco y riachuelo tuvo que ser sorteado durante la ruta.

Más y más subida por delante cuando de pronto parece ser que nos hemos salido del track original, mirando el mapa, hay un punto dónde si atajamos monte a través, parece que nos dejará de nuevo en el camino que toca así que, una vez más como en otras tantas rutas del BBT, empezamos a rodar un capítulo de "Perdidos en el...", la zona a atravesar era un antiguo camino ya casi cerrado, hay ramas y vegetación en el suelo, Alberto se frota las manos y se lanza hacia abajo sin pensarlo, José y Abel los más prudentes miran el trozo de montaña por dónde hay que meterse con cara de Póker... Falsa alarma, unos metros más abajo, la cabeza del grupo confirma que aquello va de mal en peor y decidimos todos que es mejor dar la vuelta y deshacer lo recorrido hasta coger de nuevo el desvío correcto.

El ascenso ya va llegando a su fin sin más incidentes técnicos y solo con alguna caída casi en parado de José al no poder descalar bien uno de sus pies debido a un esguince reciente, cosa que le juega un par de malas pasadas y comprueba de cerca como es el suelo de la zona.

























Una espectacular explanada llena de árboles altísimos con más desvíos que disparos en un capítulo del Equipo A nos hace detenernos de nuevo para verificar que vamos a coger la pista que toca, para ello, a la impagable labor de Manolo como guía se unía de vez en cuando Vincent, quién con una aplicación de GPS para móvil, iba comprobando también por dónde nos metíamos; aunque el tener que sacar cada vez el móvil de la mochila, resultaba engorroso y poco práctico, por lo que las ganas de comprar un soporte de manillar han aumentado considerablemente tras esta ruta.

El paisaje se despejaba y le euforia se empezaba a disparar, estábamos coronando el punto más alto del track y eso solo significaba que venían kilómetros y kilómetros y bajada y trialera sabrosona. Antes de ello, había que inmortalizar el momento, reponer fuerzas y vestirnos para la ocasión.

 



















Manolo y Alberto habían buscado un sitio a resguardo del fresco viento que soplaba allí arriba cuando fue llegando el resto del grupo y... "Oye que allí atrás hemos pasado un cartel que pone peligro abejas" "ostras sí, yo veo unas cuantas, a ver si nos van a picar" "¡madre de Dios pero si aquellas cajas de allí son lo menos 20 colmenas!". Sin prisa pero sin pausa la mayoría del grupo decidió alejarse unos cuantos metros de la zona hasta que al final todos acabaron instalando el asentamiento algo más alejados de Maya, Willi y compañía.
Así lucían las nuevas protecciones Bluegrass que José estrenaba para la ocasión y es que este biker podemos decir que es la última "víctima" confirmada del BCN Biker Team, ya que hace poco más de un mes que empezaba a salir a rodar con nosotros y hoy lunes 27 de mayo ha recibido en su casa una flamante Canyon Nerve AL+7.0, una máquina doble con 150 de recorrido delantero con la que definitivamente se pasa al lado oscuro, ¡bienvenido a casa José!

Era momento de iniciar la bajada, todos listos y preparados, últimos ajustes en las GoPros de algunos de los miembros que estaban grabando parte de la ruta e iniciamos la marcha por lo que de momento era una pista con algo de piedra suelta y un grip más que notable debido a ese punto de humedad que tenía toda la zona. Parada nuevamente en un cruce para ver cuál era el camino bueno, y a seguir bajando por un sendero con 4 baches mal contados unos cuantos cientos de metros hasta percatarnos que no era por allí y que volvíamos a estar fuera del track. Retrocedimos de nuevo hasta el cruce y para sorpresa y alegría de algunos, no era por ninguno de los caminos evidentes a simple vista sino que había que avanzar entre medio de unas ramas para dar a parar a lo que seguramente debía ser el inicio de los senderos y trialeras que han hecho de la Trona del Rey, un lugar de visita obligatoria para todo buen endurero de la zona.

A partir de ahí seguir el camino era relativamente sencillo ya que se trataba de una senda y trialera estrecha continuada que iba atravesando el monte y cortando las pistas forestales más anchas, por lo que para seguir el camino correcto solo había que ir siguiendo el rastro de la senda más ratonera y complicada.

Unos primeros tramos muy divertidos hacían las delicias de todos, arboles a esquivar y algunas raíces que se levantaban un palmo del suelo mantenían al grupo alerta para no tener un enganchón de manillar o con los pedales. Ahora el grupo había cambiado de posiciones y Alberto y Víctor encabezaban la marcha, bajando todo lo que se pusiera por delante, el que se descuidase... corría el riesgo de ser arrollado por estos dos bikers que estaban dándolo todo en cada bajada y paso técnico. Les seguían Jordi y Vincent disfrutando como enanos y cerrando el grupo Manolo, José y Abel, quienes poco a poco se van soltando cada vez más en este tipo de terrenos a pesar de que algunas de las zonas de bajada preferían hacerlas a pie y es que algunos puntos tenían mucha miga, sino que se lo pregunten a Vincent quién en una de las "paredes" complicadas se arrimó demasiado a un lateral y rozó un árbol que estuvo a punto de desequilibrarlo y mandarlo directo al suelo en un paso con más de 2 metros de desnivel.

El tipo de terreno estaba cambiando respecto a los inicios de todo el tramo de bajada y la dificultad técnica aumentó considerablemente, curvas de 180º en metro y medio de espacio donde apenas podías girar, mucha roca tanto sueltas como clavadas en el suelo,  puntos donde realizar giros que a su vez eran pequeños escalones de roca y raíces y habóa que ir casi parados guiando la rueda delantera sin perder tracción... ¡diversión en estado puro!

Entonces tuvimos el pequeño susto de la jornada, Jordi y Vincent iniciaban la marcha en un tramo concreto seguidos por Víctor, un par de rocas en medio del camino formaban un pequeño escalón a modo de rampa que no te permitía ver donde caería la rueda hasta que ya estuvieses ahí metido con la bici y una bonita piedra bien clavada en el suelo con una punta no afilada pero si bien prominente era la sorpresa que aguardaba ese escalón traicionero, cuando Vincent paso por ahí, pudo salvar la situación siguiendo a Jordi no sin darse un pequeño susto, pero al instante supo que esa piedra acabaría siendo fatal para alguien... cuando segundos después Víctor no conseguía salvar el paso y se iba al suelo directo. Por suerte solo fue un pequeño golpe en el pecho sin consecuencias y al ver que una vez pasado el susto, volvía a estar sonriendo, nos quedábamos ya todos más tranquilos. Eso sí... Jordi se ocupó personalmente de que esa piedra no le vuelva a jugar una mala pasada a nadie.

Ya listos de nuevo para retomar la marcha cuando nos dimos cuenta de que estábamos justo al lado del mítico punto que sale en todas las fotos y vídeos sobre la Trona del Rey, fue avanzar 15 metros y estar en uno de los puntos más técnicos y divertidos de todo el trazado. En la foto de abajo podéis ver lo concentrados que estaban todos mirando cual sería la mejor forma de superar ese rocoso trozo.

























Y tiempo hubo de sobras para meditar ya que de nuevo tuvimos que parar tras descubrir finalmente Víctor el motivo por el que al principio de la ruta se le frenaba a veces la rueda, ¡había perdido el tornillo que sujeta las pastillas de freno! Acababa de descubrir que no fue buena idea eso de no volver a poner el pasador del tornillo que actúa a modo de seguro cuando realizó el último cambio de pastillas; era momento de improvisar algún bricolaje. Rezamos 3 Ave Marías para ver si se nos aparecía San Héctor, nuestro mecánico oficial que esta vez no había podido venirse de ruta con nosotros pero nada... no apareció, así que Víctor y Alberto se pusieron codo con codo a trabajar en el tema y con la ayuda de una estupenda brida de color rosa que salió de la mochila de Vincent, unos 10 minutos después el tema quedó solucionado para poder llegar hasta el final de la ruta.

Llevábamos unos cuantos kilómetros bien majos, seguramente los más técnicos de toda la bajada, que habían obligado a bajarse de la bici más de lo esperado a Manolo, Abel y José, estos dos últimos, por un momento se plantearon acabar de bajar por pistas, no solo por el hecho de los caminos sino porque ya rondaba el reloj las 16:00 de la tarde y aun nos quedaban unos 10 kilómetros de track. Finalmente optaban por permanecer con el resto del grupo, cosa que acabó siendo un acierto porque de nuevo la dificultad técnica de los caminos se moderó y volvimos a tener tramos donde todos pudimos disfrutar, yendo cada cual a su ritmo y velocidad. Tramo curioso ya cada vez más cerca de Santa Coloma de Farners, tocaba pasar por debajo de una carretera y salían riachuelos y agua de todos los lados, a ratos se hacía más difícil de lo habitual seguir el track porque apenas se veía.

























Hay rumores que en esta zona de la ruta, todos los bikers tuvieron que hacer frente a algo más que un simple riachuelo con 4 dedos de agua, dicen esos rumores que más de uno acabó con agua por encima del tobillo y que las risas y carcajadas fueron sonoras, no hay fotos, la crónica está censurada; pero tal vez, tarde o temprano, salgan a la luz ciertos vídeos...

Superado el "incidente del rio", que por cierto se tuvo que cruzar 2 veces por pasarnos nuevamente el "camino" correcto, Vincent localizaba finalmente por dónde debía continuar la fiesta, una trialera que de haber tenido que hacerla del revés (es decir, de bajada) habría sido una delicia pero que para poder subirla uno tenía que bajarse por narices de la bici y prácticamente tirar de ella para subirla por alguno de los puntos. Tras algo menos de 300 metros se acabó el suplicio y tras un poco de llaneo aparecimos en una plantación donde nuevamente estuvimos dudando sobre por dónde continuaba el camino para finalmente ver que ambas opciones posibles llevaban al mismo sitio.

Iniciamos algo más de 1 km. de subida para realizar una última parte del track que nos llevaría a realizar una trialera final de despedida pero finalmente abortábamos la misión al ser ya las 18:00 pasadas de la tarde y encontrarnos con uno de los organizadores de la prueba de enduro de Riudarenes, quién muy amablemente nos explicó la forma más rápida de llegar a los coches, puesto que de haber seguido el final del track original y conociéndonos... habrían caído otras 2 horas de ruta fijo. Dimos pues media vuelta bajando todo lo subido hasta llegar de nuevo a la zona de plantaciones, dónde cogimos la carretera que nos habían indicado y realizamos 2 km. de asfalto puro y duro; por suerte la carretera estaba casi desierta y las ganas de llegar del grupo se notaron con un ritmo la mar de majo donde todos los miembros del grupo en algún momento se pusieron en cabeza a tirar del pelotón.

Estábamos ya en los coches, las 19:00 pasadas y estábamos todos fundidos, cualquiera diría que habíamos hecho la ruta del siglo... 32 km. tan solo, pero cada cual se marca sus rutas en función de sus posibilidades y nosotros, si bien no habíamos podido realizar la parte final, nos acabábamos de marcar un rutón divertidísimo. De pronto... ¿Oye... dónde está Víctor?, las alarmas se dispararon por un momento, el último tramo de carretera y poblado lo habíamos realizado agrupados pero a buen ritmo, y Víctor no estaba ahí... una llamada de teléfono resolvía el misterio, había pinchado la rueda delantera mientras iba el último y estaba a medio kilómetro de los coches. José se fue a por él para ver si todo estaba OK e indicarle cómo llegar nuevamente hasta el punto de encuentro.

De nuevo un rutón increíble no solo por el trazado y el paisaje en sí, sino por los grandes bikers que se apuntaron y las risas y buen rollo que hubo en todo momento.

¡Nos veremos de nuevo, muy pronto, Trona del Rei!


2 comentarios :

Anónimo dijo...

10 horas dándole a los pedales ufff !!! buena crónica

BCN Biker Team dijo...

La verdad es que dándole a los pedales estuvimos bastante menos, pero siempre nos pasan cosas varias cuando salimos fuera de Barcelona a hacer alguna ruta.

¡Un saludo y gracias por leernos!

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