A la conquista de la Zona Zero - Día 1 - Rutas del BBT

Y, tras una fugaz planificación apenas 2 semanas antes, el lunes 26 de agosto había llegado; era momento de ponerse rumbo a Aínsa para descubrir durante 3 días, algunas de las rutas que el centro de BTT de la Zona Zero tiene en su haber. No te pierdas la 1ª de las 3 crónicas sobre esta pequeña aventura con la que prácticamente despedíamos el mes de agosto.

Son las 5:00 de la mañana y el despertador de Vincent suena apenas unos segundos, lleva rato despierto esperando el pistoletazo de salida de lo que, con total seguridad, va a ser un intenso y largo día. Una hora después llega Jordi puntual a recogerle y, tras una pequeña partida de Tetris encajando dentro del coche todas las bolsas, cascos y demás bultos, sobre las 6:30 ya están ambos rumbo a Aínsa con poco más de 300 km. y 3 horas de viaje por delante.

El destino final realmente es Saravillo, una pedanía perteneciente al Ayuntamiento de Plan localizada en el valle de Gistaín, Aragón, con una población estimada de 100 habitantes. Allí es donde empieza la ruta programada para el primer día. Sin embargo antes, y tras 3 horas clavadas como bien indicaba el GPS, realizaban una pequeña parada en el Mesón de l'Aínsa, lugar donde pasarían las dos siguientes noches descansando entre rutas con unas estupendas vistas del río Ara. Allí dejaban parte del equipaje y retomaban la carretera rumbo a Saravillo.

30 km. después, en su mayoría recorriendo en paralelo el río Cinca, llegan a Saravillo, aparcan en una pequeña explanada justo al lado del punto de inicio/final que les marca el track. Habían desayunado durante la pequeña parada en Aínsa y por fin llegaba el momento de la verdad: la ruta para llegar al Ibón de Plan no había hecho más que empezar.

Sacan del coche todo lo necesario, se visten y preparan las mochilas, protecciones, cámara de fotos, GoPro, trípode, GPS... eso parece una expedición del National Geographic. Llega el momento de iniciar la ruta y es cuando por un despiste de Vincent en la interpretación del track, el cual no distingue inicio y final y ambos puntos están solapados en uno solo, empiezan el recorrido en sentido inverso. 10 minutos después y viendo que la orografía del terreno no tenía lógica si la ruta debía llevarles entre las cumbres más altas que tenían a sus espaldas, es cuando Vincent comprueba unos datos adicionales que había cargado en el móvil y se da cuenta del error. Primera anécdota de la ruta que no solo sirve para haber realizado un pequeño calentamiento sino para hacerse ambos la primera foto del día.

Yendo ya en el sentido correcto, se dan cuenta que el verde y frondoso bosque por el que erróneamente habían empezado, debería esperar un poco; quedan por delante 14 km. de pista forestal con los que ganarán una altura de 1.000 metros hasta llegar al refugio de Lavasar, a 1928 metros de altura. Así pues, ritmo muy tranquilo bajo un sol que cada vez brilla con más fuerza, para ir ganando metro a metro cada vez más altura. Realmente no tiene pérdida pues por toda la pista las señales son constantes indicándonos varios miradores así como nuestro destino, el Ibón de Plan, también llamado Basa de la Mora.

La pista tiene algunos tramos algo más rotos de lo deseable, pero con paciencia y eligiendo la trazada, ambos bikers van progresando, realizando escasas y breves paradas para sacar alguna foto o dar 2 mordiscos a alguna barrita energética. Ambos están deseando ver cómo será esa bajada desde lo alto, de la cual solo han visto fotos y leído lo entretenida que es; tanto la Mondraker de Jordi como la Trek de Vincent han llegado a la cita con Aínsa en perfecto estado de revista, ¿lo estarán ellos cuando empiecen las bajadas?


La subida continua y se cruzan puntualmente con algún vehículo, gente que se dirige hasta el refugio para luego hacer caminando el último tramo hasta llegar al ibón, forma con la que se denomina en aragonés a los lagos de montaña de origen glaciar que hay por los Pirineos. Recorridos ya los primeros 10 km. empiezan a ver a los lados de la pista pequeños "caminos" que se pierden a los pocos metros entre la espesura de los árboles, llenos de raíces y piedras... ambos cruzan los dedos para que las bajadas sean de ese estilo, pues tienen una pinta divertidísima.

Tras parar 5 minutos en un pequeño estanque artificial a reponer fuerzas y probar el agua que brotaba, la ascensión continua y las rampas y curvas van sucediéndose una a una sin descanso, por suerte la altura ya ganada compensa el día de sol despejado que están teniendo y el calor no es excesivo.

De nuevo un coche, esta vez de bajada, se cruza con ambos bikers y al pasar por su lado el conductor les anima diciendo que ya casi está conseguido. 2 o 3 km. más y finalmente la ascensión por pista se acaba, han llegado al refugio, donde hay varios coches e incluso alguna moto aparcada. Que a un sitio tan remotamente perdido haya gente que incluso se venga en moto solo puede significar que lo que nos falta por ver sea un paraíso, piensan ambos a la vez que paran un par de minutos para saborear el momento y descansar antes de afrontar el tramo final.



















A partir de ese punto y hasta llegar al objetivo de la ruta, casi 2 km. por delante por un terreno que cambia radicalmente ya que tras la monótona pista de tierra, ahora el track da paso a un pequeño sendero muy roto, en algunos puntos impracticable en bicicleta que luego cambia a un estrecho camino marcado entre bosques de pinos y verdes praderas. El entorno es realmente espectacular y queda rodeado por enormes picos de fondo como el Cotiella (2.912 m.) o el Peña las Once (2.650 m.). Al cruzarse con un excursionista, queda inmortalizada una de las mejores fotos del día que permite ver la inmensidad del lugar en el que ambos se encuentran. Las nubes acechan las cumbres más altas y van tapando a ratos el sol, con lo que el cambio de temperatura en comparación con toda la subida por pista en considerable.

























Tras avanzar un poco más el ibón se deja ver, tremendo paisaje a pesar de que ya no queda ni pizca de nieve en las cumbres y se nota que el agua se ha ido secando ya que hay varios metros de orilla totalmente fangosos. Cuando alcanza su tamaño máximo debe rondar unos 800 m. de largo y un estrecho sendero lo bordea hasta llegar al final, donde queda uno "atrapado" entre las altísimas cumbres que lo rodean.

La mitad de la ruta ha sido completada y es el momento de un merecido descanso, comer, reponer fuerzas y estirar un poco los músculos. Llegar hasta allí no ha sido fácil y los tramos tremendamente rotos encontrados tras el refugio han acabado de machacar tanto a Jordi como a Vincent, que empiezan a arrasar con los bocatas, barritas y geles existentes. Incluso hay tiempo para cerrar los ojos unos minutos y disfrutar del absoluto silencio y tranquilidad del entorno. Ese iba a ser uno de los lugares más bonitos y tranquilos de los 3 días de rutas por Aínsa.

Por fin, la hora de la verdad, el motivo principal por el que se había elegido Aínsa como destino: ¡sus bajadas 100% endureras!. A pesar de que había que remontar de nuevo esos casi 2 km hasta el refugio, había algún que otro tramo interesante por lo que ambos deciden ponerse las protecciones, las cuales serían ya necesarias en el resto del recorrido hasta llegar de nuevo al coche. Tramos muy divertidos se alternan con auténticos pedregales donde un despiste puede costar muy caro ya que no debe ser nada reconfortante irse de bruces contra semejantes lechos de piedras.

De nuevo en el refugio, lo que había por delante eran 8 km. para volver a bajar esos 1.000 m. de altura ganados. 8 km que casi en su totalidad fueron de auténtico lujo endurero y diversión máxima. Sí bien también encontraron varios "puntos negros", 3 tramos con árboles caídos y un par de secciones totalmente fuera de nivel y dignos de cualquier circuito de la Copa del Mundo de DH.

Pero eso fueron las excepciones en toda una bajada en la que ambos disfrutaron tremendamente. Tramos algo más rápidos, secciones con raíces y piedras, pequeños escalones... el camino de bajada transcurre por el GR15 que va atravesando varias veces la pista de subida, marcado con rojo y blanco, aunque más de una vez costaba ver las señalizaciones; sin embargo, llevando el track descargado de la web de la Zona Zero, seguir el recorrido no supuso ningún problema.























Una de esas zonas con piedras sueltas para dar y tomar dió un susto a Vincent ya llegando casi al final del recorrido, aterrizando en el suelo tras patinar la rueda de delante. Afortunadamente la cosa quedó en anécdota y tras ese punto tocaba ya el tramo final, el que originalmente habían hecho al empezar el recorrido al revés. Recordándolo aun de los inicios de la ruta, se lanzaron a toda velocidad por el estrecho sendero que desembocaba de nuevo en el pueblo, como si fuera una especie de despedida a lo que sin duda había sido una ruta espectacular.

Sobre las 18:00 llegaban ambos bikers al coche, cansados, contentos, maravillados por lo visto y vivido en esa ruta. Las heridas de guerra habían sido mínimas y a la caída sin consecuencias de Vincent, se sumaba el guardabarros delantero de Jordi, que no había podido soportar el tremendo desgaste que habían supuesto algunos de los tramos llenos de piedras.

Antes de recoger todo y poner rumbo al hotel, ambos se pusieron a comer algo mientras comentaban los mejores momentos de la ruta coincidiendo en que ese primer día se habían cumplido con creces las expectativas y el disfrute había sido colosal.


No te pierdas la galería de fotos completa de los 3 días en nuestro Facebook y ya de paso anímate y hazte fan para estar al tanto de las sorpresas y sorteos que muy pronto anunciaremos.


Ibón de Plán, ¡seguro que nos volveremos a ver!


0 comentarios :

Publicar un comentario en la entrada

 

Visitas y bikers

Nuestro Archivo

Powered by Blogger