Emergencia nocturna en Collserola - Rutas del BBT

Había pasado tiempo desde nuestra última nocturna, algo más de 3 meses hacía ya que estuvimos con los colegas de Mataró por sus tierras; tocaba esta vez una salida por nuestra querida Collserola. Una salida que todos pensábamos que iba a ser de lo más tranquila y relajada.

Viernes 9 de agosto, baja participación debido a las vacaciones y merecidos descansos que todos se han ganado, solo 3 habituales: Jose, Carlos y Vincent, a quienes se unía por primera vez Mauri; que se estrenaba con el grupo y a la vez con las nocturnas como ya hizo en su momento nuestro colega Marc justamente en la anterior salida por la noche.

Quedan 10 minutos para las 9:00 y a medio subir Av. Tibidabo Vincent se encuentra aparcado el coche de Carlos, quien está desmontando del portabicis su máquina. Confirmación de última hora de Carlos a esta nocturna pues no logró que le llegase a tiempo el foco que había pedido por Internet, sin embargo Vincent tenía por ahí uno de los focos de test que nuestro patrocinador Fenix Flashlights nos hizo llegar en su momento y se lo llevaba, caja incluida con todos los accesorios, para que pudiera darle caña esa noche y no perderse la ruta.

A los 5 minutos aparece Jose y descarga también su montura, estamos ya listos y empezamos a subir los 3 el tramo de asfalto que nos falta hasta Pla del Maduixers, donde nos tenemos que encontrar con Mauri. La temperatura es increíblemente agradable, se nota la lluvia de la noche anterior y desde un primer momento se prevé una noche estupenda para montar en bici. Pasan 10 minutos de las 9:00 y llegamos al punto de encuentro, un vistazo rápido al móvil y Mauri nos ha avisado que se retrasa unos 15 minutos, que está de camino.

Ya lo tenemos con nosotros, Mauri acaba de llegar y las presentaciones han sido rápidas, se nota que no somos 12 o 15 como en otras salidas. Nos ponemos en marcha, tocan unos cuantos km. de llaneo hasta llegar a la emisora de al lado de Pl. Mireia, durante los cuales se hace de noche por completo y ya vamos todos con las luces encendidas mientras Mauri nos va contando un poco más sobre él al resto de bikers.

Ante las dudas del grupo sobre si subir del todo la antena o bordearla por la pista de detrás del club de tenis, Jose toma la iniciativa y coge el camino de cemento que sube hasta la antena, el estupendo clima que hace apenas nos cansa en ese tramo que otras veces a pleno solo suele ser mucho más "intenso". Ya prácticamente arriba tocan un par de fotos de rigor, la noche está completamente despejada y nítida y se puede observar no solo Barcelona sino los núcleos de población cercanos como el Prat, el aeropuerto o Molins de Rei.

Coronamos la antena e iniciamos la bajada por el otro lado de la montaña, ya sin ver Barcelona, por un tramo que transcurre en paralelo que contiene 4 piedras y raíces, algo más divertido que dejarse caer sin más por la pista ancha. Sin darnos cuenta ya estamos en Vallvidriera y ponemos rumbo a las pistas que bordean el pantano de Vallvidriera y nos acercan a Can Pascual, trialera que realizaremos a la vuelta, y rumbo a Santa Creu d'Olorda, nuestro destino. Un par de senderos entretenidos antes de ello y ya estamos a los pies de la empedrada pista que nos llevará arriba de todo de Santa Creu d'Olorda.

Jose era el único que lograba subirla por completo mientras que los otros 3 bikers ponían pie en algún tramo puntual con pendiente considerable, aun así, nos habíamos plantado arriba en mucho menos tiempo del esperado, sin duda la noche había sido en parte responsable y ayuda de ello. Media horita comiéndonos unos bocatas y disfrutando de las vistas mientras no se les ocurrió sacar nada menos que el apasionante tema de accidentes y roturas de huesos vividas y ya estábamos listos para la vuelta.

Tocaba deshacer por donde habíamos venido hasta llegar al punto donde empieza la trialera de Can Pascual. Los primeros compases con la cena en el estómago se estaban haciendo algo pesados pero íbamos progresando. En un tramo algo técnico, Mauri se pone a la cabeza y empieza a darle algo de ritmo, poco dura... llantazo trasero que no solo perfora la cámara sino también la cubierta. 

Ya estaba siendo raro el no tener ningún percance, aunque está claro que cuanto más pequeño es el grupo, menos posibilidades hay de que algo pase. Parada para solucionar el tema que además nos sirvió para acabar de digerir la cena y para que esta crónica cogiese algo más de volumen ya que hasta el momento estaba siendo una noche tranquilísima; no sabíamos aun lo que nos esperaba..

Reanudamos la marcha y salimos a un pequeño trozo de carretera que había que deshacer, bien iluminados y pendientes, tan solo nos cruzamos con un coche, por suerte es una carretera muy poco transitada y menos a esas horas, sobre la 1:00 de la mañana.

Estamos ya al inicio de la trialera de Can Pascual, también conocida como Dragon Khan, aunque ese nombre no le acaba de hacer justicia ya que apenas tiene desnivel. Se trata más de un sendero técnico con bastantes puntos de roca y raíces donde hay que ir pendiente si no quieres quedarte clavado y volar por encima del manillar, con 2 "puntos negros" que son los que más suelen costar. 5 minutos para ponernos las protecciones, todos menos Mauri, quien no lleva nada de nada, junto con su rígida, nos recuerda a nuestro biker Vito, otro crack endurero que siempre viene a las rutas "a pelo".

Tras un pequeño susto con unos rugidos infernales del más allá que al final resultaron ser los perros de una casa ocupa que hay justo al lado del inicio de Can Pascual, iniciamos los 4 la marcha por el que en principio es el tramo más divertido de toda la ruta y por el cual hemos recorrido todo lo anterior.

Vincent se pone a la cabeza para guiar al resto, Carlos conecta su GoPro para grabar su primera vez en ese tramo y allá vamos los 4 sorteando los obstáculos y ramas que vamos encontrando. Es un caminito divertido, que cuanto más se conoce más se disfruta, puesto que ya sabes por donde ir superando cada punto y conoces algunas de las piedras que hay en medio del camino y que si te las comes puedes reventar e incluso dejar la llanta hecha un ocho si vas rápido.

A mitad de tramo Vincent quiere hacer una trazada más abierta en un paso entre rocas y se queda atascado, viendo como los otros 3 le pasan sin problemas por el interior. Se pone entonces cerrando filas y la marcha continua, nos estamos acercando al que realmente se puede considerar el único punto complicado de Can Pascual, una especie de "surco-escalón" fruto de la erosión del agua que además hace algo de curva y tiene las paredes elevadas por lo que hay que vigilar también con el manillar.

Mauri se pone en primer lugar mientras Jose le advierte que tenga cuidado y Carlos también se detiene junto a Jose, Vincent, unos metros más atrás detenido, observa también la jugada... "Se ha caído, se ha caído..." Jose y Carlos se acercan hasta él, mientras Vincent pregunta a lo lejos si está bien y lo que en principio parecía una caída sin consecuencias, cuando Mauri se mira el brazo derecho se convierte en un grito de Jose: "¡Vincent, el botiquín!".

El antebrazo lleno de sangre debido a un corte abierto nos pone a todos a trabajar: Carlos no pierde detalle grabándolo todo con la cámara, Vincent saca el botiquín que lleva en la mochila y Jose supervisa la operación prestando apoyo moral y un par de manos extras. No tenemos un maldito bidón con el que poder echar un chorro de agua y hacer una primera limpieza de la herida así que optamos por unos kleenex para limpiar los alrededores del corte y quitar así el escándalo de sangre inicial que el corte había hecho aflorar. Una toallita antiséptica con intención de desinfectar la herida y posteriormente gasas estériles tapando el corte y comprimidas mediante un pequeño vendaje, fue la solución de emergencia para salir del paso, pero debía acudir a un hospital; el corte sin ser tampoco de película de Tarantino, coincidíamos todos en que necesitaba 3 o 4 puntos puesto que estaba muy abierto.

Por suerte Mauri estaba aguantando pese a la caída como un campeón, llevaba también un buen golpe y rasguños en un hombro pero se veía capaz de continuar, así que terminamos de salir de Can Pascual hasta la explanada que hay al lado de la carretera que une Vallvidriera y Molins. Allí paramos un momento para llamar por telefono y preguntar por el hospital mas cercano cuando de golpe pasa una patrulla de la Guardia Urbana y los paramos, los 2 agentes enseguida se ofrecen a ayudarnos pero les explicamos que en principio está todo controlado y que solo queremos saber el hospital más próximo. Concluímos que la Quirón o Vall Hebron son las mejores opciones puesto que Sant Joan de Deu es solo infantil.

Los agentes se ofrecen a escoltarnos un tramo por carretera en plan Tour de Francia y cuando ya estábamos a punto de arrancar todos salta la guinda final del pastel nocturno: A Jose se le ha vuelto a aflojar el tornillo del basculante y este le está bloqueando los platos por lo que no puede pedalear. Le decimos a los agentes que no se preocupen que ya nos apañamos y, por suerte, con la multiherramienta de Vincent conseguimos desmontar nada menos que una de las bielas y reapretar el dichoso tornillo que ya le hizo semanas atrás darse un buen paseíto kilométrico andando.

Ahora sí, 10 minutos de carretera, 20 por la pista forestal de les Aigües y finalmente llegamos al hospital, Jose se ha retirado ya hacia casa puesto que llevaba en pie desde la madrugada anterior trabajando y Vincent y Carlos acompañan a Mauri hasta urgencias, donde enseguida le cogen ya que no hay cola y media hora después sale cosido (3 puntos) y curado.

Susto por fortuna sin más consecuencias, lo positivo de la noche: el descubrimiento de Mauri, un estupendo biker que esa misma noche ya nos estaba comentando que había que volver a Can Pascual y darle caña a ese punto, eso sí, tras pasar por caja y hacerse con un buen kit de protecciones. Desde luego, su primera nocturna en bicicleta seguro que tardará en olvidarla.

3 comentarios :

tony 8000 dijo...

Buena cronica!!vaya muy bueno eso de llevar botiquin hay que ser previsor..espero el biker se recupere.salud y pedales!

BCN Biker Team dijo...

¡Gracias Tony! Era la primera vez que teníamos que usar el botiquín para algo "serio" y la verdad es que nos vino de lujo. ¡Un saludo!

Gonzalo dijo...

Muy buena crónica! Tendré que ir a alguna... una lástima lo de Mauricio. El botellín es básico...

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