Trialeras Paradise in Mataro - Rutas del BBT

Lo que ahora llama todo el mundo "el lado oscuro", hace ya algún tiempo que empezó a picar en muchas de las puertas de nuestros amigos del Mataró Domingueros Biker Team, algunos incluso ya han cambiado de bici, otros ahora mismo están en pleno proceso decidiendo cuál será su futura máquina y mientras tanto... nos regalan fiestas endureras como la vivida el pasado sábado 17 de agosto por tierras mataroninas.

Habíamos quedado todos a las 8:00 en lo que se conoce como el "puente lila", uno de los lugares habituales desde donde arrancan algunas rutas de nuestros amigos del MTBT. Vincent ha madrugado a conciencia y se planta allí casi media hora antes para poder vestirse y prepararlo todo con calma. Al rato llegan en sus coches Abel, Carlos y Enrique, mientras que los "locales" Jordi, Santi y Manolo aparecen ya montados en sus máquinas y listos para la acción.

Finalmente llega Mauri, que venía en tren desde Barcelona y que pese a la visita a urgencias de hacía una semana escasa tras el percance en su primer salida nocturna, no quería perderse esta ruta y, brazo vendado, no dudó en apuntarse a la salida junto con sus protecciones recién compradas.

No era el único con "chucherías" nuevas o prácticamente nuevas. La Commençal de Abel hacía acto de presencia en lo que iba a ser su kilometrada más larga hasta el momento.

Manolo sentaba en un banco a descansar antes de iniciar la ruta a su Mondraker Foxy estrenada ese mismo día y a la que ya tiene en mente realizarle algún cambio, mientras que Santi y su Mondraker Factor que ya cumple unos 8 meses, continúa reivindicando que las 29" también sirven para algo más que rodar por pistas.

Rondaban las 8:30 y los 8 bikers asistentes a la ruta ya estaban listos para la acción, por delante 50 km con los que realizar 3 de las bajadas más interesantes de la zona pero antes de bajar... ¡hay que subir!

Unos 8 primeros km remontando en paralelo la riera de Argentona con un desnivel positivo casi inapreciable  nos iban acercando a la primera subida seria de la ruta. Da gusto iniciar rutas así con algunos km de calentamiento que no te hagan sacar de buenas a primeras el desayuno.

El cielo algo tapado, no se parecía en nada al pronóstico de tormentas torrenciales que el parte del tiempo daba desde las 4:00 de la madrugada hasta las 14:00 de ese mismo día,  en ese momento todos hubiéramos firmado por continuar tal cual y que el sol no acabase de hacer acto de presencia.

Llegaban los 5 km de la primera subida "seria" antes de poder realizar la bajada conocida como "Gusano Loco". Candencias relajadas y poco a poco todos fuimos subiendo algunos de los duros repechones que tienen la inmediaciones de Òrrius. Una vez arriba, el ritual de protecciones por parte de casi todos antes de iniciar la primera de las bajadas interesantes del día: casi 7 kilómetros de bajada casi continua.

Para no perder ni un ápice de la acción Carlos traía también nuevo invento: una tapa de potencia con soporte para cámaras GoPro incorporado en la propia tapa de la potencia. Un accesorio práctico que deja mucho más integrada la cámara en el manillar y que permite montarla de forma totalmente centrada en la bicicleta.

¡Empezábamos la bajada! caminos estrechos pero no cerrados por las ramas, gran parte de las curvas con peraltes naturales, tramos lisos y rápidos pero otros con alguna raíz y piedras... aquello era un disfrute absoluto que se vio interrumpido a los pocos minutos por un "¡quietos pinchazo!". Mauri, al que ya le pasó lo mismo en la nocturna de hace una semana, daba un llantazo con su rueda trasera y le hacía un doble agujero a la cámara debido a una mezcla de presión algo baja, alta velocidad y el hecho de que monta una rígida, lo que te obliga a ir siempre mucho más fino cuando empiezan a haber obstáculos en la trazada. En 10 minutos el tema estaba solucionado y todos listos para continuar la fiesta mientras el grupo de Barcelona comentaba la buenísima pinta que tenía hasta el momento lo que estábamos bajando. La bajada continuó sin más percances y disfrutándola todos enormemente si bien enseguida tuvimos claro que había que ir con mucho ojo con el terreno, la tierra suelta y seca sobre fondo duro de la mayor parte de los trazados nos obligaba a ir con sumo cuidado con la rueda delantera ya que el recorrido invitaba a ir cada vez más y más rápido mientras que eso justamente suponía algún que otro pequeño susto al perder agarre delante.

Era una salida de día entero en la que no habían prisas ni horarios que cumplir así que tras los primeros 21 km de ruta, una paradita en Santa Agnès de Malanyes para recuperar fuerzas fue aprobada por mayoría absoluta.

Cervezas, Coca Colas, geles, bocadillos, barritas... no había nadie que no estuviese zampándose algo. Unos 25 minutos de parada y de nuevo a seguir con la marcha. Ese pueblo le sonaba a más de uno y es que fue ahí desde donde, tiempo atrás, realizamos la ruta conocida como La Prehistórica, en su variante del año 2011, una ruta que empezó algo mal por lo aburrido de los caminos pero que en su segunda mitad se arregló y acabó siendo bastante divertida.

Segundo tramo de subidas pasando por Sant Carles y como destino final la Torre del Moro. 9,5 kilómetros por delante que se hicieron mucho más duros, sobre todo los 2 finales, con un sol radiante que finalmente salía y nos achicharraba de calor por una pista sin sombras con unas pendientes considerables. El grupo se dividía en 2 con el objetivo de llegar a la Torre del Moro antes de que el pequeño bar que hay allí arriba cerrase y poder hacer acopio de algunas botellas de agua para reponer depósitos con lo que Santi, Manolo y Mauri apretaban el ritmo mientras que los demás se lo tomaban con mucha más calma con Vincent y Abel cerrando el grupo y sudando la gota gorda.

Y por fin llegamos, el segundo tramo de subidas era liquidado y estábamos en la Torre del Moro, habíamos llegado todos antes de que el bar cerrase y empezamos a comprar bebidas como si se acercara el fin del Mundo. Allí, bajo la sombra de unos árboles, hicimos la parada para comer y descansar. Nos metimos en la torre para subir hasta lo más alto y contemplar las tremendas vistas que el soleado día nos ofrecía.

Los bocatas que llevábamos fueron devorados mientras comentábamos las batallitas vividas hasta el momento durante la ruta. Hubo también una sesión de "bici test" en la que algunos estuvieron probando las virtudes de las máquinas de los demás, parecía aquello la presentación de alguna marca en las que te dejan probar las bicicletas. Mención especial al momento en el que descubrimos que el pequeño bar, que ya estaba a punto de cerrar y con todo recogido, tenía también una pequeña nevera con helados, así que para rematar, la mayoría acabó con una dosis extra de azúcar y los del bar haciendo su pequeño agosto particular con nuestro grupo.

Depósitos cargados, protecciones en su sitio... momento de la segunda gran bajada del día: el Dragon Khan. Un nuevo festival de unos 5 km. en los que se podía llegar a ir muy rápido entre los arboles ya que el terreno no era excesivamente técnico. Aun así, no nos libramos de sufrir un nuevo llantazo, está vez en la Mondraker de Jordi.

Mientras se ponía manos a la obra para solucionarlo, algunos decidieron retroceder unos metros para volver a "coger carrerilla" desde el punto algo más elevado donde se iniciaba esa sección del recorrido y es que toda esa zona nuevamente invitada a lanzarse más y más rápido, con sus serpenteantes curvas, la gran mayoría peraltadas, o sus tramos rectos y estrechos en los que uno mira concentrado el camino para no perder detalle y no comerse ningún obstáculo.

El Dragon Khan llego a su fin dejándonos en la población de Dosrius, allí una pequeña parada en la fuente del pueblo sirvió para refrescarnos todos y aliviar un poco el cansancio que ya se empezaba a notar en algunos tras 35 km de ruta. Destacar los 375 litros de agua que Abel pretendía meter en su bolsa de hidratación y los problemas posteriores a la hora de cerrarla, lo que le hicieron finalmente desistir y llenarla algo menos.

Rumbo a la última subida dura del día que nos permitiría hacer Raíces, la gran bajada final que nos devolvería nuevamente a Mataró. Lo único que un servidor os puede contar de esa subida de 3 km. es que me la tuve que hacer enterita a pie porque las fuerzas brillaban por su ausencia, el sol apretaba bastante y al llegar arriba aun quedarían unos 10 km. entre bajar y llegar a los coches, por lo que opté por racionar las pocas fuerzas que me quedaban, sacar una barrita e ir progresando lentamente sobre la polvorienta pista. A mitad de camino Manolo se había quedado a esperarme y avanzamos un rato juntos mientras oíamos a lo mejor a alguien gritar. Ya arriba supimos que fue Abel, quién tampoco lo pasó muy bien en esa subida y tuvo unos temblores y todo en las piernas debido al cansancio. Tras un rato para reponernos, empezaba el último acto de la ruta, con diferencia el más técnico debido a la cantidad de raíces que dan el nombre a ese tramo. Una excelente y dura prueba final para el soporte de manillar Lifeproof que hemos estado probando últimamente y del que mañana podréis leer en el blog un completo análisis del mismo.

Diversión total una vez más y es que los Mataró Domingueros Biker Team ya conocen bien nuestros gustos y hasta el momento el recorrido estaba siendo de auténtico lujo. Sin embargo, con la nueva bajada, un nuevo percance sufrió el grupo. Santi se ponía a la cabeza y en un tramo con bastante arena suelta, se le hundía la rueda, perdía el control y se daba un buen golpe aterrizando con un lateral de su cuerpo. Algo desconcertado al principio, lo más llamativo era la rascada con varios pequeños cortes, algo profundos pero que tampoco sangraban en exceso. Tras limpiar un poco la herida y esperar un rato, Santi se sentía dispuesto a continuar (¡recupérate bien de esos golpes Santi!), se quedaba el último del grupo para tomárselo con más calma y continuábamos todos con ese festival de bajada.

Teníamos ya de nuevo en frente la costa de Mataró, kilómetros finales de la ruta no sin antes un par de pequeñas "paredes" sorpresa que algunos intentaban y otros dejaban para otro día, y es que el terreno seco y suelto nos acompañó en todo momento hasta que volvimos a pisar el asfalto de las calles de Mataró.

Rutón impresionante, duro y altamente divertido por reunir en una sola salida 3 de las bajadas más divertidas de toda la zona. Desde aquí agradecer a los chicos del Mataró Domingueros Biker Team, la labor realizada durante la semana anterior acabando de preparar la ruta y saliendo a recorrer algunos tramos para acabar de ver cuáles eran los mejores enlaces y caminos. ¡Habéis puesto el listón muy alto sin duda!

Trialeras Paradise in Mataro, see you soon!




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