Un voluntario en la UCI MTB World Cup Vallnord 2013

Fue a principios de año, más o menos, cuando descubrí en la web de Vallnord que estaban buscando voluntarios para colaborar en la organización de la Copa del Mundo que este 2013 iba a tener una edición en Andorra. "Algo así no pasa cada día a tan solo 3 horas de casa" pensé, así que 2 minutos más tarde la solicitud ya estaba enviada.

Pasaron los meses y el tema llegó a olvidárseme por completo hasta que aproximadamente un mes antes del evento, Ocisport, la empresa encargada de organizar la prueba, se ponía en contacto conmigo y, tras un breve intercambio de emails, mi presencia como voluntario en la UCI Mountain Bike World Cup en Vallnord quedaba confirmada. El plan consistía en una semana entera con alojamiento y comidas incluidas, ayudando en todo lo necesario para dejar a punto los recintos e instalaciones donde se celebrarían las competiciones de Cross Country y Descenso.

El mismo lunes 22  me levanto bien temprano y hago el equipaje, cargo también la bici sabiendo que estarán alli todas las marcas y servicios oficiales ya que quiero hacer un par de consultas al menos en HOPE y SRAM, y me pongo al volante rumbo a Andorra, al pueblo de la Massana. Al llegar allí, no encuentro a nadie en el hotel donde nos habían indicado acudir y me dicen que vaya directamente arriba, a la estación de Vallnord; donde finalmente doy con la responsable de los voluntarios y me presento. Son las 14:00 del mediodía por lo que mi primera tarea como voluntario es sentarme a comer en el autoservicio de la estación después de que me den un ticket con el que así no tener que pasar por caja. Veo en las mesas un buen número de personas que parecen ser también voluntarios y personal relacionado con la organización del evento.

Tras comer, y tal como había llegado de Barcelona, llega el momento de ponerse manos a la obra. Me mandan con el telecabina hacía abajo, de nuevo a la Massana, donde está ubicado el final del trazado de la prueba de Descenso. Allí conozco a más gente de Ocisport y nuevos voluntarios con los que debemos ocuparnos de acondicionar las gradas que quedan justo delante de la meta, colocación de publicidad, vallado de las distintas zonas... hay mucho por hacer aunque aún quedan muchos días por delante. El arco de llegada del Descenso va cogiendo forma, la de cracks que lo han cruzado...

Acabada la tarde, subo de nuevo a la estación de Vallnord y me bajo con el coche aun todo cargado con el equipaje rumbo al hotel, no sin antes parar 2 minutos y subirme al impresionante puente de madera que se ha construido como parte del trazado y que pasa por encima de la carretera, la pendiente que tiene la rampa de bajada es tremenda, andando se sube y baja con dificultad y agarrándote a los laterales.

Ya en el hotel conozco a otro de los responsables de los voluntarios y a mi compañero de habitación, quién nada menos viene que de las Islas Canarias, esto si es pasión por el MTB. Él también ha traído su bicicleta, la cual tiene medio desmontada en el pequeño pasillo de entrada que tiene la habitación. Entre meter una de las bicis en la bañera o sacrificar el uso del armario, optamos por lo segundo, la habitación realmente es canija y acabo durmiendo toda la semana pudiendo tocar la bici con solo alargar el brazo, suerte que no ronca...

Desayuno en el hotel y de nuevo a darle caña, el día está gris y me comentan que lleva varios días lloviendo a ratos cuando llega la hora del mediodía. Continuo las labores en la zona de meta mientras otros muchos voluntarios realizan tareas en la parte de arriba de la estación, donde se instala todo el paddock y tienen lugar las pruebas de Cross Country así como la salida del Descenso. Los trailers, furgonetas y caravanas van llegando, es un despliegue de marcas enorme y cada una tiene ya su puesto asignado. Hay marcas con stands realmente impresionantes.

Los trabajos continuaban y uno de los más duros fue sin duda el de cablear todo el circuito de Descenso y subir, pieza a pieza, las plataformas donde montar las cámaras de Red Bull TV. Si a esto le añadimos que se puso a llover, el terreno se iba embarrando por momentos y el hecho del salvaje desnivel que por momentos tenía el trazado, tenemos como resultado una de las tareas de mayor colaboración entre todos, formando una cadena humana con la que poco a poco ir progresando y subiendo todo el pesado material a los distintos puntos requeridos.

Los días avanzaban, el padock, los circuitos y graderíos tomaban forma, el resto de voluntarios acababan de llegar... gente de Madrid, Valencia, Murcia, algunos del norte. Todos estábamos encantados de poder formar parte de esto. Además, ya se empezaban a ver a caras conocidas, como al gran Cedric Gracia, quien en esta carrera se despedía oficialmente del Descenso para centrarse a partir de ahora en la producción de vídeos y en el Enduro, categoría que coge más y más fuerza a pasos agigantados. Ya quedaba menos para que todo arrancase.
Nos repartieron según si nuestro interés era colaborar en Cross Country o Descenso y, servidor, podéis imaginar que se fue directo con los 2ºs. Ver de cerca a Cedric, Hill, los Atherton, Gwin... no es algo que pase muy a menudo. Así pues, ya centrado en terminar de acondicionar el circuito Descenso, tendría también la misión de ser uno de los comisarios de pista durante los entrenos, clasificatorias y finales. Debíamos controlar que todo el circuito estuviera a punto; colocar protecciones, cortar raíces, aún quedaban detalles por hacer.
Contábamos además con la presencia de los bomberos y de personal sanitario especializado, un despliegue considerable para garantizar una asistencia rápida y eficaz en caso de algún percance y es que el circuito creado específicamente para esta prueba estaba siendo hasta el momento muy exigente con los pilotos y ya se empezaban a ver algunos brazos escayolados por el paddock.


Y llegó el sábado, día de entrenos y clasificatorias varias antes de la gran final del domingo. Equipados con nuestras banderas amarillas, camisetas rojas de "Marshall", los walkie talkie y nuestros silbatos, más de 35 voluntarios nos íbamos distribuyendo por los puntos de control que tenía el circuito. Una comunicación fluida y estar muy atentos del público para que no se entorpecieran las bajadas de los corredores eran algunas de las indicaciones que se nos daba desde dirección de carrera. Juniors, mujeres y categoría élite eran los 3 grupos que íbamos viendo evolucionar sobre el espectacular y técnico descenso.

Ahora sí... era domingo, el día de la final y a las 6:30 de la mañana sonaba el despertador, desayuno rápido y todos directos a nuestras posiciones, día largo por delante el que nos esperaba y es que desde las 8:30 que bajarían los primeros juniors entrenando hasta las 15:00, hora en la que empezaría la final élite, íbamos a pasar muchas horas en nuestra posición viendo pasar riders y controlando la gran afluencia de público que conlleva la final. Instalado en mi puesto de control #16 como en días anteriores, ya tengo cogida la medida a la zona y además, por suerte, los corredores también; ya que los primeros días intentaban hacer una trazada diferente en la que 1 de cada 3 que pasaba se iba directo al suelo. Por suerte, hasta el momento estaba saliendo todo a la perfección, a pesar del pequeño susto que nos daban 4 gotas que caían a media mañana y que de continuar hubieran dejado el circuito realmente impracticable.

Estábamos ya en plena final Élite, quedaban los últimos top 20 por bajar, Cameron Cole pasa como un rayo por mi puesto de control y encara el puente de madera que tiene pocos metros más abajo, recepciona mal el pequeño salto que hace la salida del puente, la rueda de atrás se le levanta en exceso y tiene lugar la fatal caída... Es una caída grave y enseguida se da el aviso a dirección de carrera, los bomberos llegan al lugar rápidamente ya que estaban solo pocos metros más abajo y se toma la decisión de evacuarlo en helicóptero. La prueba se detiene y se pone en marcha todo el dispositivo de rescate, la caída ha sucedido justo delante de una de las cámaras de Red Bull TV. Debido a lo cerrado del bosque en esa zona, el helicóptero inicialmente se pasa de largo y los bomberos tienen que abrir un par de botes de humo para que así desde el cielo el piloto sepa la zona concreta de extracción.

Cámara en mano y con un nudo en el estómago, recojo desde el puente de madera el momento final en el que Cameron es izado hasta el helicóptero, realmente es un momento de película y de una dificultad notable por la proximidad de los árboles que concluye con un aplauso de todos los asistentes a la labor de los bomberos, sanitarios y comisarios.



Tras este amargo suceso (¡te deseamos una pronta recuperación Cameron!), volvemos a asegurar el trazado y ver que todo el público esté fuera del circuito. Se reanuda la carrera para que bajen los pocos riders que aún faltaban. Pasadas las 18:00 finaliza la prueba, es el momento de bajar a línea de meta y unirse a la fiesta y celebración de la entrega de premios.

Ya abajo, consigo una de las fotos más codiciadas de toda la semana junto con Cedric Gracia, leyenda viva donde las haya, quien puro y cerveza en mano, está como pez en el agua disfrutando de su merecido adiós a la categoría reina del DH.

Ha sido una semana intensa, con mucho trabajo, pero a la que también le he encontrado momentos para disfrutar de todo el ambiente y espectáculo que genera una prueba de tal calibre. He conocido gente estupenda con la que hemos compartido afición y trabajo en equipo y me llevo un gran recuerdo de toda esta experiencia.


Esta entrada va dedicada a todos vosotros y, sobretodo, a todos los voluntarios que estuvimos allí desinteresadamente aportando nuestro granito de arena para hacer que todo saliese lo mejor posible.

¡Un saludo a todos chic@s!







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