A la conquista de la Zona Zero - Día 3 - Rutas del BBT

Tal como sabíamos que sucedería, el lunes y el martes pasaron volando y ya estaba amaneciendo el miércoles 28. El último día de nuestra pequeña aventura había llegado sin darnos apenas cuenta. Eso sí, lo despediríamos por todo lo alto: realizando La Coasta Doble, "una de las bajadas míticas del enduro español", así es como la definen los chicos de la Zona Zero en su propia web.

Nuevamente amanecía con algo de fresco y nubes pero después de la experiencia del día anterior, se imponía desde el principio una hermosa manga corta ya que el sol acabaría saliendo sin duda alguna y no teníamos ganas de repetir ruta cociéndonos de calor.

Esta última ruta empezaba en Boltaña, a unos 7 km. de Aínsa, y en un principio teníamos planeado ir hasta allí en coche; sin embargo durante la cena de la noche anterior, repasando el track y el mapa de la zona, vimos que había una pista de tierra que seguía paralela el cauce del río Ara hasta llegar al punto de partida.

Así pues, deducimos que el desnivel hasta el inicio de la ruta sería mínimo y, tras el desencanto de la ruta del día anterior, decidimos compensarlo un poco añadiendo estos kilómetros extra que además nos servirían a modo de calentamiento ya que el inicio del track empezaba subiendo a todo trapo sin parar desde el kilómetro 0. Pasaban unos minutos de las 9:30 y ya estábamos sacando las bicicletas, atándonos las mochilas y con todo listo después de haber estado desayunando en el hotel.

Para empezar la ruta solo tuvimos que cruzar la calle del hotel y atravesar un pequeño puente que daba a la pista paralela al río antes mencionada, ahí empezaba la que iba a ser nuestra última ruta.

Nuevamente las vistas eran todo un regalo para los sentidos y, a pesar de la poca agua que llevaba el río, se hacía la mar de interesante ese trayecto remontando el río mientras acabábamos de espabilarnos y tantear cómo estábamos de fuerzas ya que ninguno de los dos había llegado a salir 3 días seguidos en bicicleta.





















Esa pista nos fue acercando a Boltaña, pasando por Margudgued y sin contratiempos ni novedades resaltables ya habíamos llegado al punto de inicio.

La Pista de los Rojos era el siguiente tramo a superar; nos habían avisado que era una pista "empalagosa" debido a la cantidad de piedras (como no) que añadían un extra de dificultad a la que ya de por si daba la inclinación de la misma y el hecho de apenas estar resguardada del sol por árboles. 5,5 km. que nos dejarían a 990 m. de altura tras subir 380 m. Molinillo listo y poco a poco eligiendo la mejor trazada para no quedarse atascado entre las piedras. Realmente muchos tramos ni siquiera veía uno suelo firme, solo piedras sobre piedras que obligaban ir haciendo equilibrios con la dirección e ir "flotando" de piedra en piedra. De vez en cuando algún pequeño tramo con árboles y menos piedras de lo normal servía a modo de "descanso" antes de volver a pelearte con la siguiente tonelada de piedras sueltas.

Hicimos el primer alto en el camino cuando divisamos unas estupendas moreras bien cargaditas a las que Vincent no dudó ni un segundo en ir a catar. Sorprendía que, estando totalmente a pie del camino, estuvieran tan llenas, sin embargo luego uno se paraba a pensar que el camino no estaba siendo precisamente un paseo y se entendía mejor que por allí no debía pasar demasiada gente.

Y no sabríamos deciros si fue porque nos cayó "la maldición de las moras" pero, tras esta pequeña parada, fue cuando la ruta se nos empezó a complicar de tal manera que aún nos estamos estirando de los pelos...

Continuamos con la marcha como hasta entonces, realizando alguna foto y alguna toma de vídeo y fue cuando Jordi empezó a notar como su rueda trasera se quedaba sin aire. Habíamos tenido suerte hasta entonces pues realmente era el primer percance mecánico de los 3 días y eso, teniendo en cuenta algunos de los sitios por los que nos habíamos metido, era todo un logro.

Desmonta la rueda, saca la cubierta y es cuando viene la sorpresa: realmente no ha pinchado, es un parche puesto tiempo atrás el que tiene una pérdida y ni siquiera el líquido sellante que tiene dentro la cámara está logrando sellar.

Tras limpiar la zona y lijar un poco, procede a poner encima otro parche justo en la zona donde se escapa el aire. La cámara es de las que tiene sellante dentro y hace un curioso relieve a modo de "bultitos" que complican un poco la colocación de parches, aun así finalmente queda puesto e hinchamos la rueda con la única bomba de mano que tenemos, la de Jordi, que realmente no va nada fina y según como se coja se desmonta y todo la tapa que regula el caudal de aire. Reiniciamos la marcha y... el parche no ha funcionado y Jordi vuelve a estar sin aire atrás. Así hasta en 3 ocasiones que tuvimos que parar y desmontar la rueda debido a que Jordi solo llevaba parches y no cámaras de repuesto. Visto el panorama y que ya llevábamos más de una hora perdida con el tema, optamos por montar la cámara de repuesto que Vincent llevaba y poder continuar así la marcha.


Estábamos ya ganando una buena altura y el río que horas atrás teníamos a nuestros pies, se veía ahora diminuto. Quedaba poco para llegar arriba y Jordi, con el "disgusto" por todo el follón de la rueda y el calorazo de darle a la mancha a pleno sol, propuso hacer una parada al llegar arriba. Eran las 13:00 pasadas y aprovecharíamos para comer algo y así afrontar la primera bajada y posterior subida ya con el estómago lleno, algo que a Vincent le pareció estupendo. Bajo la sombra de un par de árboles pegados al inicio del tramo de bajada hicimos esa parada.

Íbamos pensando qué tal sería esa bajada y la posterior, mucho más larga, después del desencanto con la ruta del día anterior y tras unos bocatas y un gel nos pusimos las protecciones y nos dispusimos a comprobarlo. La verdad es que bastó medio minuto para ver que aquello iba a cumplir las expectativas. Un diminuto "camino" de no más de 2 palmos de ancho se iba abriendo paso entre losas de piedra, algunas raíces y la tierra y vegetación de la propia montaña. Un trazado muy divertido con el que poco a poco íbamos bajando metros hasta que, continuando con el descenso, llegamos a un tramo que los locales llaman "las zetas", curvas muy cerradas en las que apenas hay radio de giro y las piedras pueden hacerte salir por manillar si no vas con cuidado.

Al salir de esa sección Vincent se encuentra unos metros por delante a Jordi, indicando que de nuevo su trasera se ha quedado sin aire, al alcanzarlo le dice que él termina de bajar ese tramo andando, pues la pista de tierra se ve de nuevo al final y ya solo faltan por realizar unos 300 metros, los cuales incluyen un pequeño tramo de unos 30 metros con una complicada bajada de gran desnivel entre enormes rocas donde hay que vigilar con los llantazos. Vincent se encomienda a todos los Santos y consigue superar ese tramo, parando a esperar a Jordi.

Toca de nuevo desmontar la rueda en la bici de Jordi y nos encontramos esta vez con un llantazo en toda regla con sendos cortes uno a cada lado, señal inequívoca de que se ha dado demasiado fuerte contra una roca y la llanta ha pellizcado la cámara hasta cortarla.

Un parche en cada corte dejando que se peguen bien para no tener problemas mientras bromeamos si luego al ir a coger la bici de Vincent, se encontraría la rueda pinchada. Pero la rueda de Jordi aun iba a traer más quebraderos de cabeza. Montamos de nuevo, empezamos a hinchar y eso no coge aire ni a tiros por lo que de nuevo vuelta a desmontar, comprobamos que los parches están en su sitio y acabamos descubriendo que no solo había dado llantazo sino también pinchado. Parche para tapar el diminuto agujero y de nuevo a darle a la mancha para hinchar la rueda desde 0 por 5ª vez en ese día.

Tocaba continuar la marcha y, en ocasiones, las bromas acaban dando un disgusto. Esta vez así fue; al ir a coger de nuevo Vincent su bicicleta, tenía totalmente vacia la rueda delantera. Así que de nuevo a quitarse todo, desmontar rueda y ver que también había dado un llantazo, seguramente en ese tramo final algo mas salvaje que el resto del trazado. Parches tapando ambos cortes, una botella de CO2 de 20gr. para no perder más tiempo hinchando a mano una cubierta de 2.4 y ya estamos listos para continuar... ¿o no?, en ese rato, la rueda de Jordi ha vuelto a perder presión.

Ambos estamos ya un poco a camino entre la desesperación y el echarnos a reir pues realmente deberíamos haber llevado con nosotros alguna que otra cámara más, pero también es cierto que los parches que estábamos usando, estaban saliendo malos a más no poder. Por 6ª vez en lo que llevábamos de día, Jordi desmontaba su rueda trasera, ponía un parche gigante encima del parche que estaba perdiendo y ya totalmente fuera de horario y teniendo aun que hacer el llaneo de nuevo hasta Aínsa, ducharnos y hacer el equipaje para poner rumbo de vuelta a casa, decidíamos no realizar el resto de la ruta y dar por concluida la Doble Coasta.

Con la trasera de Jordi que parecía ya aguantar algo más, terminamos de hacer el escaso kilómetro que nos faltaba de bajada hasta salir de nuevo a Boltaña, un tramo que afortunadamente también fue muy divertido y al menos sirvió como despedida de la ruta que no pudimos completar entera, perdiéndonos la bajada final que era la que daba sentido a toda la ruta.

Aun así, lo que habíamos podido bajar, ambos coincidimos en que había estado realmente bien.

De nuevo los 7 km. bordeando el río nos devolvían al hotel donde una ducha y algún que otro "sobre mágico" nos servían para reponer fuerzas si bien no teníamos claro si nos había cansado más el pedaleo o el tener que hinchar a mano tantas veces las cubiertas.

Por el momento nos quedará la intriga de saber cómo es esa otra bajada que no pudimos realizar, ya que nos aseguraban que era mucho mejor que la primera, ¿tal vez un motivo más para repetir en un futuro por Aínsa...?




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Quién sabe si nos volveremos a ver Doble Coasta...

1 comentarios :

Anónimo dijo...

Hola soy Raúl (r.e.r.2006 en wikiloc ) por supuesto que teneis que volver a AInsa , la ultima bajada de la Coasta que no hicisteis es brutal ,lo tiene todo ,es rápida ,tiene peraltes ,saltos , unas zetas finales de infarto ,la verdad es que es mucho mas flow que la primera.
Nosotros nos quedamos boquiabiertos cuando la hicimos .
En mi perfil en wikiloc están colgados los videos en la ruta de la coasta doble y Ibon de Plan ,los he añadido hace unos días por si quereis echarle un vistazo.

Un abrazo y un saludo .

El año que viene repetiremos por Ainsa por 3ª vez nuestros 3 días de ruta de rigor ,allí hay mucha tela que cortar,haber si coincidimos nosotros solemos ir el 2 fin de semana de Mayo casi siempre.

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