Rock in Garraf - Rutas del BBT

Nada menos que 26 bikers nos juntábamos este pasado domingo para un poco de acción por las trialeras del Garraf. Una ruta que partía desde Viladecans en la que teníamos a Alex y el resto de sus colegas como los perfectos guías y anfitriones en lo que acabaron siendo unas bajadas llenas de diversión y, todo sea dicho, con algún que otro susto.

9:15 de la mañana, Vincent llega al punto de encuentro con todo el pescado vendido y es que lo de dejar cosas para el último momento no siempre sale como uno se lo imagina.

Un grupo aquí, otros tantos allá, otros más al fondo... Parece el típico punto de reunión de grupos bikers para iniciar ruta y adentrarse en el monte pero en esta ocasión resulta que todos los presentes vamos a la misma ruta. Un total de 26 personas con sus máquinas listas y realizando los últimos preparativos están a punto de adentrarse en la montaña por las inmediaciones de la Riera de Sant Climent, entre Viladecans y Sant Boi de Llobregat.

El cielo está algo gris, el suelo mojado de las lluvias caídas durante la noche, pero
prácticamente nadie se ha querido perder esta salida en la que rocas, raíces y pasos realmente técnicos estaban asegurados. Canyon, Commençal, Nukeproof, Liteville, Cannondale, Cube, Trek, Santa Cruz, Mondraker, Orange, Scott; un verdadero catálogo endurero en bicicletas que da gusto quedarse contemplando pero la fiesta debe empezar y, ya con todos listos y presentes, arrancamos la salida cargados con mochilas, protecciones e incluso algunos con los integrales. Parece ser que hoy nadie quiere dar la más mínima tregua.

Tan sólo debemos cruzar la calle y ya estamos en una pista de tierra por la que adentrarnos en el monte, somos muchos, de hecho es el evento creado en nuestro muro de Facebook que más bikers ha congregado nunca; este 2014 empezó con fuerza y seguimos manteniendo el listón bien alto.

Pese a lo gris y húmedo que ha comenzado el día y lo tapados que inician la ruta muchos de los bikers, lo cierto es que ni mucho menos hace frío, prueba de ellos es que en cuanto la pista empieza a subir un poco, se producen las primeras paradas para empezar a quitarse ropa.

Con capas térmicas quitadas y algunas chaquetas de menos el grupo sigue el avance por la serpenteante pista que pronto regala algún que otro repechón de los que hacen crujir cambios y bielas.

Enseguida se va viendo quiénes desayunan los mejores cereales la comarca ya que el grupo se estira considerablemente, pudiendo ver en la lejanía a los que marchan primeros. Alguna que otra de las rampas hacen bajarse a los primeros bikers pero todos nos vamos esperando y reagrupando.

Finalmente llegamos todos al punto de inicio del primer descenso y comprobamos que por dónde debemos bajar sube a lo lejos un grupo de excursionistas y, además, hay una batida de cazadores escopetas en mano; eso es añadirle emoción al asunto y lo demás son tonterías.

Permanecemos ahí un rato mientras acaban de llegar otros 2 bikers que se apuntan a la fiesta y, ya todos equipados con protecciones, cascos y realizadas las plegarias oportunas, empieza la acción. Empiezan a desfilar todos dejando unos más espacio que otros para evitar posibles sustos y sin darnos cuenta ya estamos metidos de lleno en la primera de las bajadas. Es un sendero estrecho, de inclinación media, con mucha piedra suelta y rota que te obliga a ir con precaución para no verte de golpe fuera del camino. Una curva, otra... y de pronto el primer punto delicado del día con una especie de escalón de rocas y piedras que debe ser afrontado con decisión, algo de velocidad y el culo atrás o, resumiendo, hay que realizar el primer acto de fe del día. No todos lo consiguen superar y es que sin conocerse la zona, estos puntos a veces cogen a uno por sorpresa; sin embargo, para los que lo superan, es toda una inyección de adrenalina que invita a seguir bajando.



La primera mitad de la bajada acaba como empezó, con piedras y más piedras sueltas, algún que otro pequeño susto por irse la rueda delantera de la trazada y poco más. Llega entonces la transición con la segunda mitad, de terreno más compacto, húmedo y escalonado; es allí cuando el grupo de cola tiene un pequeño percance que queda incluso fotografiado cuando uno de los bikers pierde súbitamente la presión de su rueda delantera y se sale del camino en un punto algo delicado debido al desnivel.

Sin daños más allá de una pequeña herida en la rodilla (¡esperamos que no sea nada David!, toca reparar esa rueda delantera y comprobamos como el paso a tubeless que ha realizado días atrás no acaba de sellar como debería por lo que optamos por montar una cámara y así poder continuar la marcha. Con el grupo de cabeza ya avisado y esperándonos abajo, acabamos de bajar el divertido tramo que nos faltaba, el terreno húmedo pero no embarrado da un agarre estupendo y se puede bajar tan rápido como uno sepa o pueda.

Ya estamos todos abajo reagrupados, algunos se sacan cascos y protecciones, otros están comiendo algo, es hora de poner rumbo hacia la siguiente bajada y para ello antes toca ganársela pedaleando. Atravesamos Sant Climent de Llobregat, tras un rato de asfalto, de nuevo una pista se abre ante nosotros. El grupo se vuelve a estirar considerablemente, nuevas paradas para quitarse más ropa y es que el sol está asomándose entre las nubes dejando un día que nadie diría que es de pleno invierno. En la retaguardia, Víctor empieza a sentirse algo indispuesto y para unos minutos acompañado por Vincent para comer algo y tomarse un gel, esperando así que todo quede en una pequeña pájara.

El resto del grupo hace una parada más adelante, en una zona urbanizada y finalmente todos se reagrupan ya con Víctor encontrándose cada vez mejor. Metros finales por las empinadas calles antes de volver a bajar que acabamos abandonando para coger un desvío en una de las curvas y adentrarnos de nuevo en montaña. Junto a una torre de vigilancia forestal todo el grupo se prepara ya para la siguiente fiesta.

Uno a uno nuevamente vamos todos desfilando por el estrecho sendero que enseguida coge una interesante inclinación y obliga a estar alerta midiendo muy bien cada metro que se recorre. Una primera parte nuevamente con terreno de piedras sueltas da paso a un tramo más rápido y con pequeñas ondulaciones a modo de saltos mientras nos dirigimos a lo que seguramente se pueda considerar la zona más técnica del día.

Los ya mundialmente reconocidos actos de fe, deben ponerse de nuevo en práctica hasta en 4 puntos distintos de lo que queda de bajada, unos pasos en los que se salva mucho desnivel sin apenas avanzar nada y con el espacio justo para frenar cuando se llega abajo. 

No todos lo ven claro y, cuando eso pasa, es mejor echar el pie al suelo y probarlo otro día, sin embargo los más lanzados, guiados y aconsejados por bikers que ya conocían la zona, logran ir realizando los pasos uno a uno. Si bien eso no quita que haya más de uno que se acabe dando un buen revolcón por el suelo o abrazando un pino... benditas protecciones que dejan todo en pequeños sustos, risas y una anécdota más que añadir al saco.

La segunda bajada ha terminado y ponemos rumbo a la siguiente, un rato de pista forestal, un poco de asfalto con paradas incluidas, una debido a una caída de uno de los bikers para no llevarse por delante a un niño en patinete y otra para volver a apretar el tornillo que fija el cable del cambio trasero de Jose y una corta pero rapidísima bajada supone prácticamente el final de la ruta, ya sólo queda coger la Riera de Sant Climent y seguirla hasta que nos devuelva a Viladecans. Es justamente al meternos en la riera desde la pista de tierra, que las rocas húmedas y con algo de barro le juegan una mala pasada a Litrox, quién se va al suelo de manera bastante espectacular dejando pálido a más de uno, por suerte todo queda en susto y Litrox se levanta enseguida sonriendo y con su buen humor de siempre.

Estamos todos ya dónde la ruta había empezado horas antes, algunos deben poner rumbo a casa de inmediato y se despiden del resto, la mayoría se apunta a unas cervezas en un bar cercano mientras que Nacho, Jordi, Jose y Vincent se han quedado con ganas de más y también se despiden ya que van a volver a subir para realizar la primera de las bajadas.

Una ruta que ha tenido de todo un poco y no ha defraudado a nadie, descubriéndonos en la zona del Garraf, una mina de senderos y trialeras por descubrir y disfrutar, seguro que volveremos.


Rock in Garraf - ¡Ou Yeah!


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