De nuevo rumbo al Pla de la Calma - Rutas del BBT

Un año y 20 días hemos tardado en repetir una ruta que ya en su momento nos encantó a todos los que acudimos a pesar de varios contratiempos que tuvimos que afrontar durante y después de la ruta.

Aun así, teníamos claro que íbamos a volver y este pasado sábado 22 de febrero por fin era el día para regresar al Pla de la Calma y realizar un tramo del divertidísimo GR-5 saliendo desde Aiguafreda.

Con algunas bajas importantes de última hora, al final nos juntábamos nada menos que 17 biker en el punto de partida situado prácticamente a la entrada del pueblo de Aiguafreda.

Más de media hora antes del inicio de la ruta ya había llegado alguno que otro al parking de tierra dónde también coincidíamos con otro grupo que iniciaba su salida desde el mismo lugar.

Bikers del BCN Biker Team, del Mataró Domingueros Biker Team, así como varias caras nuevas, otras ya conocidas e incluso la presencia de 2 forococheros de tomo y lomo (¡un saludo a toda la Plataforma de MTB de Forocoches!) formaban el variado grupo que se había apuntado a esta fiesta que ya llevaba planeada desde finales de enero.

El termómetro marcaba 2 o 3 grados por encima de los 0º y la mayoría se tapaban hasta las cejas mientras ultimaban los preparativos para arrancar la ruta; pese a la temperatura, el cielo estaba despejado y se intuía un día de buen sol y sin complicaciones meteorológicas, tal como anunció el parte del tiempo.

Todos listos y a punto para la salida salvo Nacho y Héctor quiénes, tras una llamada de teléfono, descubrimos que nos están esperando 200 metros más adelante desde ya hace un buen rato.

Es momento de arrancar e iniciar los primeros kilómetros en paralelo a la Riera Picamena con un desnivel muy suave, ideales para ir entrando en calor. Durante los primeros 15 kilómetros subiremos 800 metros verticales, afortunadamente, bastante bien repartidos en cuanto a dureza de pendientes se refiere.

Primera parada técnica debido a problemas con el cambio de la Santa Cruz de Víctor, quién recientemente se ha pasado a transmisión monoplato y aún tiene que acabar de ajustarlo y pegarle un repaso al cableado del desviador trasero; nuestro infalible mecánico en ruta Héctor salvaba, una vez más, la situación con sus expertas manos y pericia.

El resto del grupo esperaba a escasos metros, justo donde empieza la zona ganadera acotada, delimitada por vallas y carteles.

Reanudábamos la marcha y empezábamos ya a transcurrir por algunos tramos en los que el sol daba directamente, algo que al principio supuso un alivio para los más frioleros pero que en cuanto se combinó con el incremento en grados de las pendientes que debíamos afrontar, supuso una nueva parada para que la gran mayoría empezase a quitarse capas varias de ropa.

Le dimos también los primeros mordiscos a alguna barrita y bocadillo y continuamos la marcha aprovechando para hacer alguna que otra foto de las estupendas vistas que la altura
que estábamos ganando nos iba regalando. Sol y más sol nos esperaba por delante con una temperatura muy agradable para pedalear.

Llegábamos a uno de los puntos "curiosos" de la ruta dónde ya el año pasado tuvimos que sortear a una buena cantidad de reses así como a sus descomunales excrementos.

En esta ocasión pudimos comprobar que la cosa seguía exactamente igual y que tocaría pasar sin prisa pero sin pausa entre simpáticos animalitos.

Una pequeña parada tras ese punto para intentar quitar con un palo, piedra o lo que se encontrase por el camino, los trozos más grandes de excrementos pegados a las cubiertas y a seguir pedaleando rumbo al Pla de la Calma, dónde teníamos planeado parar un rato para comer.

Atacábamos ya los kilómetros finales de todo ese primer tramo de subida después de realizar la foto oficial de todo el grupo y poco a poco nos íbamos distanciando los unos de los otros ya que cada cual se marcaba su propio ritmo con el que poder superar esas rampas finales.

Estábamos prácticamente al lado del Turó Collformic, con la mitad de la ruta más pesada ya superada y con toda la diversión aún por venir. Era momento de reagruparse, disfrutar de las vistas y poner rumbo ya hacia el Pla de la Calma.
Un kilómetro de bajada por una sombría y húmeda pista, otro medio kilómetro subiendo ligeramente tras enlazar con otra pista, esta algo concurrida ya que habíamos dejado atrás un cruce con la carretera y un restaurante, y volvíamos a estar un año después en el Pla de la Calma. Una zona que sigue resultando muy curiosa orográficamente hablando ya que en, resumidas cuentas, viene a ser una gran explanada a una altura considerable que resulta el balcón perfecto para disfrutar de decenas y decenas de kilómetros de montañas y paisajes.

Con el grupo deseando ya hincarle el diente a algo más que a una barrita, paramos a comer, descansar e incluso hay quién se echó una pequeña siesta al sol mientras el resto iba comentando y charlando.

No alargamos la parada demasiado, quedaban unos 12 kilómetros de ruta que incluían el subir al Tagamanent y, por fin, realizar la bajada del GR-5 con la que disfrutar de rocas, raíces y demás pasos técnicos.

Atrás dejamos el Pla de la Calma tras algunos tramos a toda velocidad por la pista que lo atraviesa de Norte a Sur y llegaba el momento de abandonar los caminos "civilizados" y empezar a surcar algunos senderos más rotos que nos aproximarían a los piés del Tagamanent. Era sin duda el momento de ponerse las protecciones.

No todos habían traído, en el grupo había variedad de bicis, de niveles y formas de entender el MTB, sin embargo ahí estábamos los 17 disfrutando como enanos de la ruta.

Los más lanzados tomaron la cabeza del grupo y poco a poco todos fuimos superando los primeros obstáculos de la ruta, sin embargo las zarzas nos jugaron una mala pasada por partida doble.

Nacho se daba cuenta al instante de que había pinchado por el considerable ruido del aire escapándose de su rueda lo que hacía al grupo detenerse mientras se solventaba el percance, al ir a retomar la marcha, Ignasi se daba cuenta de que él también había pinchado así que, sin movernos del sitio, disfrutamos de nuevo de un cambio de cámara en ruta.

De nuevo en marcha, un sendero con bastantes piedras nos daba un anticipo de todo lo que nos esperaba, salíamos a una masía restaurant y allí Nacho nos hacía una pequeña demostración de sus habilidades voladoras con un pequeño cortado de recepción bastante inclinada que superaba como quién pasea por el prado.

Tras cruzarnos con un chaval practicando con su moto de trial, nos habíamos plantado ya a los pies del Tagamanent, allí medio grupo se quedaba descansando y contando batallitas mientras el resto decidía subir hasta la cima. En esta ocasión no teníamos intención de continuar por el otro lado de la montaña bajando a pulso las bicis en plan cadena humana como hicimos el año pasado, la sensatez y cordura reinó y el objetivo tras coronar la cima era bajar por el mismo sitio que habíamos subido, un senderito muy divertido e inclinado con algunas pasarelas de madera que prometía bastante.

Desde la cumbre, una de las mejores fotos del día se la llevaba Josep "Bikerman", quién encontraba el punto perfecto para hacerse una gran foto.


Tras pararnos a reposar un rato, comer algo e incluso Héctor hacer su 3ª o 4ª microsiesta en lo que iba de día, nos lanzábamos hacía abajo a reunirnos con el resto en lo que se acababa confirmando como todo un acierto: bajar por dónde habíamos subido era diversión en estado puro y servía de antesala para la traca final.

Reunido el grupo, teníamos allí mismo el inicio del tramo del GR-5 que nos devolvería a Aiguafreda, unos 5 kilómetros finales que recomendamos a todo aquel que disfrute bajando piedras, rocas y raíces.

La verdadera fiesta empezaba y los más lanzados tomaban la cabeza con Nacho, Héctor, Sergi, Abraham, Pablo y Víctor a la cabeza.

Algunos tramos estaban más delicados de lo normal debido a las lluvias del día anterior sin embargo no llegaba la cosa a ser un barrizal ni mucho menos y las piedras y losas más grandes estaban en su mayoría ya secas.

Primer punto complicados del GR-5, tal vez uno de los que más, o bien solo fue que pillo algo "frío" a la mayoría, ya que tan solo Víctor y Vincent conseguían superarlo. El paso quedaba inmortalizado por la cámara de Ricardo, quién acompañado en todo momento por su colega de rutas Rubén, dejaba registrado en vídeo unos cuantos buenos momentos del empedrado sendero.



La fiesta continuaba y se llegaba a ir muy rápido en la cabeza, sin embargo los pasos técnicos sorprendían cuando menos se lo esperaba uno y Nacho paraba súbitamente ante uno sin poder hacer nada Víctor por evitarlo, quién le embestía causando una aparatosa caída de ambos.

Aparentemente ambos estaban sanos y salvos y la marcha continuaba pero unos pocos metros más abajo las consecuencias del golpe se dejaban notar.

El cambio trasero de Nacho quedaba colgando tras partirse de cuajo la puntera de su Santa Cruz, era momento de buscar una solución de emergencia para poder terminar la ruta. Por fortuna lo que faltaba era ya todo bajada y tras soltar el cambio, dejar el cable fijo y retirar la cadena, Nacho podía continuar con unos cuantos gramos de menos en su bicicleta.

Parte del grupo, menos habituado a rocas y trialeras, había optado por finalizar la ruta por la pista forestal que a ratos íbamos cruzando y que igualmente terminaba en el pueblo. Siscu, Andreu y Robert, quién se había marcado un rutón aguantando el tipo como el que más pese a llevar en esto del MTB muy poquito, llegaban así antes que el resto a los coches y esperaban al resto entre tapas y cervezas.

El resto estaba ya liquidando los kilómetros finales de una trialera que vale su peso en oro, que cuenta con varios puntos donde poner a prueba suspensiones, reflejos y forma física, y que al final hizo las delicias de todos, tanto los que consiguieron bajar los puntos más complicados como los que optaban por intentarlo otro día y simplemente miraban al resto, aquí se trataba de pasarlo bien y disfrutar sin más y eso se había conseguido de sobras durante toda la ruta.



















Todo lo bueno se acaba y era momento de celebrar una ruta perfecta pese a los pequeños percances sufridos. 

Una especie de merendero al lado de dónde teníamos los coches aparcados tenía aun las brasas al rojo vivo y las butifarras fueron la elección de la mayoría para recuperar fuerzas.

Ruta de 10 con la mejor compañía de bikers que se pueda uno imaginar, simplemente magnífica.




Ricardo, Josep, Nacho, Sergio, Héctor, Rubén, Víctor,
Abel, Abraham, Ignasi, Andreu, Robert,
Pablo, Siscu, Sergi, Manel, Vincent



















¡Gracias a todos por venir!

4 comentarios :

destraler o punisher dijo...

I el track de la ruta no el podeu penjar a Wickilok?? Estaría bé.

BCN Biker Team dijo...

Muy buenas Destraler o Punisher, aquí tienes el track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3964225

Desde arriba del Tagamament baja por el mismo sitio que has subido y verás que ahí mismo, a la izquierda de la última pasarela de madera se coge ya el GR-5.

¡Saludos!

Edumozon (BZ) dijo...

Madre mia, ese paso del video,....el primero muy bien con esa paradita, y eligiendo la mejor trazada, y el otro igual, apurando hasta el ultimo mm dela suspension,.....dios!

BCN Biker Team dijo...

Un tramo divertidísimo Edumozon :-D

¡Gracias por leernos!

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