Endureando por el Montseny - Rutas del BBT

Este pasado sábado volvíamos a salir de Barcelona para seguir descubriendo nuevas rutas. Sin embargo, en esta ocasión, nos habíamos ocupado de dejar en manos de auténticos maestros la elección de la ruta. Guiados por los chicos de The Bike Village, una interesante y bien surtida tienda de bicicletas situada en Santa María de Palautordera, nos desplazamos hasta allí para disfrutar de otra jornada de puro MTB.

Rondan las 9 de la mañana y los más madrugadores ya han llegado al punto de encuentro, en realidad, quienes van llegado se van repartiendo entre 2 zonas de parking que hay muy próximas la una a la otra; cuando finalmente ya todos preparados y equipados nos juntamos en el mismo espacio nos damos cuenta de la magnitud que ha tomado el tema... ¡somos nada menos que 25 bikers!.

Allí conocemos en persona a Pablo y Albert, con quiénes llevamos hablando días atrás para dar forma a esta salida y se han ocupado de planear un divertido recorrido por la zona.

De inmediato se nota que llevan ya un tiempo metidos en todo tipo de competiciones y actos relacionados con el MTB ya que montan un improvisado pequeño briefing para dar a conocer a todos cómo transcurrirá la ruta y por dónde.

Pasan unos minutos de las 9:30 y el numeroso grupo se pone en marcha dispuesto a devorar kilómetros de senderos y trialeras por el inmejorable marco que ofrece toda la zona del Montseny, de la que guardamos excelentes recuerdos por rutas como la de Arbúcies - Turó de l'Home. Pablo iba a la cabeza, guiando la ruta codo a codo con los más rápidos, mientras que Albert cerraba filas al final del pelotón en un alarde de paciencia infinita, preocupándose de que nadie se quedase atrás.

Toda buena ruta endurera suele empezar subiendo y esta no iba a ser menos, tocaba ascender progresivamente por una pista forestal en busca del primer tramo de bajada y como 25 bikers disparan los niveles de probabilidad de incidentes hasta cotas insospechadas, en los primeros compases de la subida un biker empezaba ya a oír ruidos extraños provenientes del pedalier de su máquina.

Un posible problema con los rodamientos, del que poco se podía hacer en esa situación, no dejaba otro remedio que continuar con la ruta y cruzar los dedos para que la cosa no fuera a mayores.

El grupo enseguida se estiró considerablemente, auténticas máquinas de machacar kilómetros (y no hablamos de las bicicletas) iban a la cabeza ansiosos por llegar al inicio de la primera fiesta de bajada.

Reagrupados todos, era el momento de ponerse las protecciones, desbloquear amortiguaciones y dejar las horquillas en su máximo esplendor de recorrido. El tema empezaba con un primer tobogán que más de uno tuvo que pensárselo dos veces y que incluso propició el aterrizaje forzoso de algún biker, por fortuna, sin consecuencias.

Tras eso, un divertido y rápido sendero entre árboles dejaba una estela de polvo y piedras desperdigadas al paso de los 25 bikers.


Algún escaloncito y pasos técnicos moderados hacían las delicias de todos. La mayor dificultad era sin duda no excederse con la velocidad pues el terreno estaba realmente seco y polvoriento y en esas condiciones el agarre no es el mejor del mundo.

En la retaguardia hubo algún que otro momento de "Perdidos en el Montseny", por suerte, Albert iba recogiendo a los náufragos y así el resto del grupo pudo llegar al final de esta primera bajada.


Tocaba subir de nuevo, en parte por dónde ya lo habíamos hecho al iniciar la ruta para luego continuar en otra dirección y dirigirnos a nuestro segundo tramo de bajada. Ya estábamos advertidos de que había más de una hora de ascenso y lo cierto es que algunas de las rampas de subida se le atragantaron por momentos a más de uno. Tanto fue así que en este tramo dos compañeros decidían poner fin a la ruta y retirarse.

Pero no acabaron ahí las anécdotas; el grupo de cola se perdía momentáneamente al confundirse en un cruce de carretera y coger la dirección opuesta, por fortuna el grupo de extraviados se percataba del tema a tan solo unas pocas curvas y enseguida dieron la vuelta para finalmente acabar en la pista forestal correcta.

Reencontrados con el resto del grupo, la ascensión continuaba. Teniendo en cuenta que aún estamos en invierno, el sol ya apretaba más de lo que a algunos les habría gustado y el agua y las barritas ya habían bajado sus niveles en las reservas de muchos de los bikers.

Abandonamos la pista para coger un sendero algo más estrecho, el cual nos dejó nuevamente en otra pista por la que continuar el ascenso.

Para evitar que el grupo final pudiera perderse de nuevo, Pablo iba momentáneamente abandonando la cabeza del grupo para ir dejando marcas en los desvíos, una técnica ancestral que ya habíamos vivido tiempo atrás realizando La Trona del Rei, y que ahora nuevamente demostraba lo útiles que pueden llegar a ser piedras y palos.

Parecía que las subidas más duras ya habían quedado atrás, la pendiente se moderaba y seguíamos disfrutando de un día excelente, pero aún nos quedaban algunos kilómetros para la segunda bajada del día; no sin antes realizar unos cuantos reagrupamientos más para que nadie se quedase rezagado.

Estábamos recorriendo justamente el lado opuesto a la zona del Turó de l'Home que conocíamos, el cual podíamos ver al fondo dominando los paisajes.

Tocó realizar un último tramo empujando la bici antes de realizar una parada más prolongada en la que recuperar fuerzas y descansar un poco. Nuevamente el grupo de cola tuvo dudas con alguna de las indicaciones y, llamada a través de móvil de por medio, finalmente todos nos reagrupábamos.

Allí entre batallitas, bocadillos, anécdotas varias y varios bikers que fueron a recargar sus mochilas en una fuente, conseguimos que unos excursionistas nos hicieran la foto del día.

Tras esa pausa, era momento de pasar a la acción. Un largo, larguísimo descenso en el que se fueron intercalando algunos repechones, nos ocupó la más de media hora siguiente. Pasamos por variedad de terrenos y paisajes distintos y salvo algún punto muy concreto, el recorrido tenía un nivel técnico totalmente asequible a poco que uno se considere un endurero hecho y derecho.

Fue en este tramo en el que otro compañero acabó siendo baja debido a unas rampas que le empezaron a dar en la pierna y que por momentos no le permitían ni apoyar el pie. Fue en el final de este tramo, ya con todos reagrupados, que opto por retirarse. Allí el grupo se dividió en 2, Pablo seguiría con un nuevo ascenso bastante duro para poner la guinda final con un nuevo descenso de gran desnivel mientras que Albert continuaría el final de ruta de forma más suave para que todos aquellos con el horario ajustado o ya algo cansados, pudieran ir poniendo rumbo al coche.

10 intrépidos, Pablo incluido, se despedían del resto del grupo y ponían rumbo carretera abajo para ir a buscar el nuevo rumbo. Fue providencial la decisión, sugerida por Héctor, de parar en una fuente de un pueblo que cruzamos puesto que algunos descubrían que apenas les quedaba 2 dedos de líquido en sus mochilas y aún no eran realmente conscientes de todo lo que les faltaba por volver a subir nuevamente.

Estábamos a los pies de la nueva, y última subida del día, cuando todas las alarmas se dispararon al ver que Pablo optaba incluso por quitarse las protecciones, todo indicaba que esa subida se le iba a hacer a alguno que otro realmente dura.

Estuvimos más de una hora subiendo, primero por carretera y posteriormente por pista de tierra. Hubo quién a ratos tuvo que avanzar caminando, tuvimos una rotura de cadena que en pocos minutos quedó arreglada y por fin esa dura subida llegó a su fin.

Unos pocos minutos para reposar, comer algo y beber un poco, protecciones en su sitio y lo que nos esperaba por delante se convertiría sin duda alguna en lo mejor de toda la salida.

La última fiesta de bajada empezó con un tobogán que medio grupo se tuvo que mirar un par de veces antes de lanzarse.

Cuerpo atrás y controlar frenos no clavando bajo ningún motivo el delantero eran las claves para superar estos tramos.

Tras este genial inicio y ya sudando adrenalina, los senderos ratoneros que iban cruzando el bosque con peraltes incluidos eran sencillamente sublimes. Pese al cansancio acumulado de la ruta y de la última subida, todos sacamos fuerzas para disfrutar al máximo este tramo, solo había que ver las caras de felicidad cuando parábamos a reagruparnos.

Otros dos puntos técnicos aún nos esperaban más adelante, uno que obligaba a hacer una S entre árboles mientras controlabas la velocidad cogida debido a la fuerte pendiente y un tobogán completamente recto pero con un pequeño escalón a mitad que prácticamente todos disfrutaron superándolo a la vez que se encomendaban a Santa Cruz (chiste malo pensado a la 1 de la madrugada, tened piedad).

Sin duda aquello fue un final de ruta divertidísimo y ya solo quedaba llanear unos kilómetros hasta regresar de nuevo al pueblo desde el que habíamos comenzado esta aventura. No daban aún las 4 de la tarde y nos habíamos metido 39 kilómetros y 1.500 metros de desnivel positivo acumulado, era momento ahora de recuperar realmente las fuerzas...


Desde el BCN Biker Team, mandamos un abrazo y enorme agradecimiento a Pablo y Albert, los chicos de The Bike Village, por hacernos pasar un día genial.

¡Hasta la próxima!

4 comentarios :

Pablo Moreno Corbera dijo...

Gracias a vosotros Vicente!! Nos alegramos que os gustara la ruta. Muchas gracias por la visita :) Esperamos veros pronto :) Por cierto muy buena crónica!

BCN Biker Team dijo...

¡Gracias Pablo! ¡No salen buenas crónicas sin buenos bikers! ;-)

David A. dijo...

Buenas! Seria posible conseguir el track de esta ruta? Pinta genial! Muchas gracias!

BCN Biker Team dijo...

Buenas David, a lo mejor tienen algun track similar los chicos de The Bike Village, contacta con ellos a través de su página web a ver si hay suerte.

¡Saludos y gracias por leernos!

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