Zona Zero 2.0, 3 días de enduro por Aínsa - Rutas del BBT

Desde el primer día que Jordi y Vincent estuvieron por la Zona Zero de Aínsa a finales de agosto del año pasado, ya tuvieron claro que a allí se tenía que regresar con el resto de la tropa para disfrutar todos juntos de las tremendas rutas y espectaculares paisajes que esconde este Centro de BTT en Sobrarbe, Huesca.

Y así es como, acercándose la Semana Santa del 2014, dejamos todo listo y reservado para una nueva incursión a la zona en la que esta vez se habían apuntado muchos más colegas y todo indicaba que iban a ser 3 días memorables.

El jueves 17 a última hora de la tarde llegaban ya los primeros bikers al Hotel Mesón de Aínsa, dónde todo el grupo había reservado sus respectivas habitaciones. Un lugar 100% recomendable donde nuevamente nos han tratado de fábula y Ramón, al margen de estar al frente del hotel, es también un biker conocedor de la zona al milímetro que está implicado en la creación y conservación de las diferentes rutas de la Zona Zero, quién en todo momento nos ha ido aconsejando y respondiendo a las dudas que surgían sobre distintas rutas a hacer.

El viernes amanecía fresco pero con un cielo completamente despejado y el resto del grupo llegaba a Aínsa, ese día Víctor, Nacho I, Nacho II, Laura, Jose, Héctor, Litrox, Abel, Jordi y Vincent se disponían a hacer la ruta de la Doble Coasta y la empezaban con la tradicional foto de grupo en frente del hotel, a escasos metros del cauce el rio Ara.

La ruta realmente empezaba en Boltaña pero decidíamos recorrer los 7 km. de distancia desde Aínsa por la agradable pista paralela al río a modo de calentamiento la cual apenas tenía desnivel apreciable.

Ya no hacía el mismo fresco que al inicio del día y al llegar al punto donde la primera subida empezaba algunos optaban por quitarse algo de ropa.

Nos poníamos manos a la obra con una pista un poco ingrata, no tanto por su desnivel que sin duda lo tenía, sino por el hecho de estar plagada de piedra suelta que te obligaba a no relajarte ni un momento o se corría el riesgo de acabar en el suelo por un giro inesperado de manillar o por pérdida de tracción en la rueda trasera.

Enseguida ganábamos altura y las vistas de parte del rio Ara, Aínsa de fondo y las montañas de las inmediaciones eran un regalo para los ojos.

Curvas y más curvas en esta primera ascensión que todos deseábamos acabar cuanto antes y que nos dejaban al inicio de la primera de las bajadas, la del Cerro de la Coasta después de haber sudado lo suyo con un sol más bien digno de pleno verano que no de plena primavera.
Momento de parar, tomar algo de aire, ponerse las protecciones, encender las cámaras que algunos llevaban para inmortalizar sus mejores tramos y ya estábamos realizando el primer descenso del día.

Pinchazos por llantazo, alguna caída sin mayores consecuencias y varios puntos técnicos dejaban claro a todos los bikers que la Zona Zero no se anda con chiquitas y que hay que mantener siempre la guardia para salir victorioso de sus bajadas.

Tras poco más de 3 kilómetros bajando, la primera fiesta llegaba a su fin y el grupo paraba en Boltaña antes de iniciar el segundo bucle de la ruta, para comer y descansar a orillas del río.

Reanudamos la marcha tranquilamente y encarábamos los 12 km. en su mayoría por asfalto que nos harían ascender 500 metros para poder realizar el plato fuerte de la ruta: el descenso de 4,5 km. de la Coasta Clásica. Llegando a Campodarbe el asfalto terminaba para el grupo que tomaba una pista ascendente que les llevaba al punto en el que la bajada tenía su inicio.

Un primer tramo a campo abierto para ir calentando motores nos hacía de nuevo ponernos las pilas tras el monótono y acalorado ascenso que habíamos realizado.

La señalización de la ruta estaba siendo hasta el momento muy correcta y apenas teníamos que consultar el GPS puesto que las balizas se iban viendo sin problemas.

Tras un pequeño tramo de conexión por pista, una nueva flecha señalaba un estrecho sendero que se adentraba entre los árboles.

Era sin duda el plato fuerte del día: rapidísimos tramos con frenadas salvajes al encontrarte curvas de 180º, pequeños repechones que si estabas atento los superabas gracias a la inercia, 3 o 4 puntos técnicos donde echar el culo atrás... un sendero de auténtico lujo que dejó a todos simplemente maravillados.

El sábado amanecía igual de soleado que el día anterior y era momento de ponerse en marcha para realizar la ruta de los Miradores de Aínsa y Morillo. Mientras ultimábamos el equipo y las bicis se decidía entre todos que la bajada larga de la Doble Coasta que habíamos realizado el día anterior era algo que debía repetirse. Al ser la ruta del sábado no muy larga, antes de iniciarla dejábamos contratados los servicios de remonte que existen en la Zona Zero para que nos llevasen desde Aínsa hasta prácticamente el inicio de la bajada en cuestión, aunque eso, lo acabaremos de explicar más adelante.

La ruta de Miradores de Aínsa y Morillo empezaba justo detrás del hotel, una dura rampa de inicio no daba tiempo ni a calentar y más de uno ya estaba sudando la gota gorda.

Ese día había llegado a Aínsa Carlos, que se unía a la fiesta para realizar las rutas del sábado y del domingo. Además, Armand y Xavi, conocidos por varios del grupo y que estaban también pasando unos días en Aínsa, también se apuntaban a la salida


Pista y sendero de subida nos llevaban a los miradores y allí el espectáculo era único. Los móviles y cámaras de foto y vídeo no daban abasto.

Entre mirador y mirador había algún que otro paso técnico entre rocas y piedras que le jugó una mala pasada a uno de nuestros bikers. Héctor sufría una pequeña caída y gracias al botiquín de Abel y las atenciones de Nacho I, la cosa quedaba en algunas magulladuras que no le impedían continuar la ruta.

Entre la Torre de Cotón y el Camping de Morillo, una divertida y rocosa bajada hacía las delicias de todos. Terreno seco, polvoriento y con tramos de piedra suelta dejaban al rojo vivo los discos de freno de la mayoría.

Tocaba de nuevo subir, un sol de justicia e inexistentes sombras en una primera parte por pista dan paso a continuación a un sendero técnico, también de subida, donde la mayoría realiza algún que otro trozo a pie.

Llegamos al Mirador de Partara y las caras de felicidad de todos vuelven a verse, es momento de una nueva bajada tras descansar un poco y marcarnos una buena foto de grupo.

Nuevamente tramos rapidísimos, curvas de 180º sin apenas espacio para maniobrar y peraltes naturales hacen enloquecer de placer a todos los bikers. El sendero es sencillamente divertido a no poder más y sin darnos cuenta lo hemos fulminado en pocos minutos no sin que algunos sufran algún percance, como Jordi que se iba al suelo en un rapidísimo tramo y le quedaba la mano y pierna algo doloridas o Nacho II que no solo sufría un pinchazo a media bajada sino que instantes después se despedía de los trinquetes de su núcleo y debía ser empujado por el grupo en las zonas de pedaleo.

Al finalizar esa bajada ya solo quedaba cruzar el río Ena, algo que a más de uno no se le dio demasiado bien y se llevó de recuerdo unos pies bien fresquitos para rematar la vuelta al hotel.

Un tramo final por carretera y pista era el remate de esta ruta que nos había hecho sudar en las subidas, disfrutar con las espectaculares vistas y bajar por senderos que supieron a gloria. Sin embargo, el sábado aún no había acabado...

Tras una pausa para descansar y comer en el hotel, se acercaba la hora en la que el remonte contratado a Autocares Bergua nos recogería. Revisión de equipos y reparaciones de última hora antes de acudir al punto de encuentro. Además, Abel y Litrox ponían punto y final a su aventura en Aínsa e iniciaban el regreso a casa contando ya los días para su regreso a semejante paraíso endurero.

16:15 de la tarde y los 7 bikers que se han animado a repetir la bajada de la Coasta Clásica aguardan en el parking donde se ha quedado, a los pocos minutos aparece nuestro medio de transporte que nos va a ahorrar casi 20 km. y más de 600 m. de ascenso.

Un remonte merecido tras los más de 40 km. del día anterior y la ruta de esa misma mañana, ya que al día siguiente también realizaríamos otra y no es plan de acabar reventados.


Ponemos rumbo por la pista de tierra para cubrir los 2 km. que quedan hasta el inicio del descenso y antes de ello dejamos inmortalizadas nuestras máquinas antes de la "batalla".

Mucho menos cansados que el día anterior y siendo esta la 2ª vez que realizábamos la bajada, lo único que os contaremos es que aquello fue apoteósico.

Todo aquel que pueda acercarse a Aínsa alguna vez con su MTB, debería realizar esta bajada.

Disfrutamos todos enormemente y Carlos, que era el único que el día anterior no la había hecho, ya daba por bueno todo el viaje tan solo por lo vivido aquel sábado.

Era momento de regresar al hotel y poner punto y final al sábado, comentado batallitas mientras el atardecer avanzaba sobre Aínsa y el río Ara.

El pronóstico meteorológico se cumplía y el domingo amanecía gris, fresco y lluvioso. Jordi seguía con molestias tras la caída del día anterior y Víctor no guardaba muy buenos recuerdos de su última salida con lluvia así que, aprovechando que ambos habían venido en el mismo coche, adelantaban su regreso y nos despedíamos de ellos tras el desayuno.

Tan solo quedábamos 5: Carlos, Héctor, Nacho, Jose y Vincent, quienes a pesar de la lluvia querían despedirse de Aínsa realizando una última ruta. Tras algunos tira y aflojas entre los 5, la ruta elegida era Bajo Peñas, ya que la otra opción que barajábamos de realizar la Maxiavalanche de la Peña Montañesa, podía estar algo "delicada" debido al clima al empezar en una zona de considerable altitud.

La subida por asfalto por recomendación de Ramón del Mesón de Aínsa, nos hacía entrar en calor pese al día que estaba haciendo.

Todos habíamos sacado de las maletas el arsenal de ropa impermeable, guantes, calcetines... pese a que alguno echó de menos haber venido más preparado aún.

La carretera completamente desierta nos acabó incluso pareciendo interesante ya que lloviendo las pistas de tierra suelen hacerse más pesadas a la hora de avanzar. Sin 
embargo esta llegó a su fin y tocó hacer frente a varios senderos donde poner a prueba fuerza y habilidad debido a sus pasos técnicos de subida. Tampoco nos libramos de empujar en algunos tramos debido a su pendiente excesiva.

La lluvia, sin ser excesiva, iba lentamente cayendo sin dar apenas treguas. En una de las breves paradas que realizamos para comer una barrita y continuar la marcha, alguno realizaba un cambio de guantes para poder continuar con las manos secas.

La primera ración de bajadas por fin llegó y, pese a la lluvia, el disfrute fue mayúsculo. Tal vez por el tipo de terreno, por no haber un exceso de raíces o simplemente por la práctica acumulada en los 2 días anteriores pero lo cierto es que poco parecía importarles la lluvia a los 5 bikers que iban trazando sobre piedras, agua y peraltes a velocidades que en seco tampoco habrían sido muy superiores.


Tras una zona dentro de bosque cerrado, salíamos a unas margas con un marcado surco por el que acabar de descender hasta el lecho de un río. Un tramo difícil de olvidar por lo peculiar de su orografía que cada cual atacó como pudo y no todos lograron superar sin poner pie en el suelo.

Nueva sesión de subidas y algo de llaneo con tramos salvajemente empedrados que aun así logramos todos superar, la lluvia seguía acompañándonos y ya teníamos claro que ese día el sol no iba a aparecer por ningún lado.

Bajar como locos por todos los
tramos que íbamos encontrando iba llenando de tierra y barro las bicicletas y la ropa, pero aquello era lo de menos, hacía ya horas que nos habíamos olvidado de la ruta alternativa que habríamos realizado de haber hecho buen tiempo y la propuesta de Bajo Peñas que planteó Jose tras hablar con Ramón estaba siendo para algunos una de las mejores rutas en MTB vividas hasta entonces.

Antes de acabar, un par de repechones empujando la bici para hacer frente a la aproximación final a Aínsa, una zona de margas bautizada como la "Zona Barel", debido a la gran similitud que tiene con un vídeo en el que sale el biker francés Fabien Barel dando consejos sobre técnica en MTB. Pese a lo corto que es este tramo, no se puede ir a Aínsa sin realizarlo.

Y con esta genial ruta que pese al agua dejó 100%
satisfechos a los 5 bikers, poníamos punto y final a esta aventura.

Manguerazo necesario en el parking del propio hotel para adecentar un poco las máquinas antes de cargarlas de nuevo en el coche y ya solo quedaba recogerlo todo y darnos una ducha gracias a que nos facilitaron el poder dejar las habitaciones mucho más tarde de lo habitual.

Desde aquí queremos agredecer el genial trato de todo el personal del Hotel Mesón de Aínsa y especialmente a Ramón por sus consejos y recomendaciones.

A todos los bikers que hemos compartido esta aventura simplemente deciros que ha sido genial, gracias por haber venido y seguid atentos, empiezan a haber rumores de que esta no va a ser la única vez en el 2014 que visitemos Aínsa...


¡Hasta la próxima Zona Zero!


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