Riudarenes Enduro Party - Rutas del BBT

Cuando al día siguiente de hacer una ruta la mayoría de bikers deciden volver a hacer el mismo recorrido exacto el siguiente fin de semana, es que algo muy gordo ha pasado.

Y es que, si el Paraíso Biker existiese, los tramos que realizamos en Riudarenes este pasado sábado día 3 de mayo y que fueron los utilizados justo una semana antes para la Copa Catalana de Enduro, formarían parte de él.

9:00 de la mañana, ambiente fresco y soleado. En el punto de encuentro ya están varios de los asistentes a la ruta y durante los siguientes minutos acaban de llegar el resto.

Abel, Manolo, Jordi, Sergio, Sergi, Germán, Dani, Abraham, Litrox, Vincent están listos para la acción pero... ¿dónde está Héctor? Tras varias llamadas, cuando la cobertura lo permita, descubrimos que el GPS del móvil le ha llevado a una masía en medio del monte y tras arreglar el desaguisado finalmente logra llegar dónde estamos todos.

Estando ya los 11 listos y dispuestos, arrancamos pasadas las 10:00 para realizar unos primeros kilómetros por carretera que nos han de llevar hasta el inicio de la pista de tierra por la que realizar la primera ascensión. Unos kilómetros sin apenas desnivel que vienen de lujo para calentar sin forzar motores a la vez que nos vamos adentrando en los verdes paisajes que predominan por toda la comarca de La Selva, Girona.

Abraham era en esta ocasión nuestro guía puesto que una semana antes había realizado los tramos durante la celebración oficial de la Copa Catalana de Enduro y tenía el terreno y recorrido aún fresco.

Pronto empezó tocar a subir y ya pudimos darnos cuenta que, con el despejado día que hacía, las cuestas a pleno sol iban a acabar haciéndonos sudar la gota gorda. 4,4 kilómetros para ganar 300 metros de altura era lo que nos tocaba al abandonar la carretera e ir a buscar el primero de los tramos de bajada.

A mitad de subida pudimos ver ya algunas de las perlas que la zona tenía: un pequeño sendero con un par de saltos iba a parar a la pista por la que subíamos por nuestra derecha para continuar por nuestra izquierda con un imponente cortado de varios metros de caída. 

Ahí mismo aprovechamos que Héctor se puso a acabar de ajustar el cambio trasero de Litrox para probar el par de saltos pequeños de la derecha e ir entrando en materia. Estábamos todos deseando empezar a bajar por dónde fuese.

Continuamos la marcha ya con el sol apretando más de lo que a algunos les gustaría y avanzando poco a poco hasta nuestra primera "cumbre". Algunos repechones con pendientes de tomo y lomo, varios grupos apareciendo por otros caminos todos en peregrinación hacía el mismo sitio y por fin llegábamos arriba de todo.

Allí parábamos un rato para disfrazarnos de endureros, comer alguna barrita y recuperar el aliento mientras conversábamos con otros bikers que ya estaban o iban apareciendo. De pronto una pequeña explosión a escasos metros nos dejaba a todos con cara de no saber si estábamos en pleno coto de caza o en la Mascletá, pero la explicación real aún nos dejó más sorprendidos...

La cubierta de uno de los bikers que allí nos encontramos acababa de destalonar por sí sola, seguramente por una combinación entre llevar una presión excesiva y haber dejado la bicicleta parada al sol demasiado rato.

Era el momento de arrancar, Abraham y Héctor se ponían a la cabeza rumbo a una pequeña caseta de madera que allí había y desde la cual salían varios caminos de bajada, al resto del grupo le pasaban algunos segundos entre que se acababa de decidir el orden bajando y por fin ya estábamos catando los tramos de bajada.

Curvas, peraltes, pequeños (y no tan pequeños) saltos hacían las delicias de todos pese a que algunos de ellos los bordeábamos, había que ir poco a poco ya que el terreno estaba muy seco y por ejemplo le jugaba una mala pasada a Abel, quién acababa rodando por el suelo sin mayores consecuencias.

Tras disfrutar como locos estábamos donde rato antes habíamos parado durante la subida, ni rastro de Héctor ni Abraham, al consultar el track, tampoco entendemos cómo es que por donde acabamos de bajar no se corresponde con la primera bajada marcada... Tras hablar por teléfono con Abraham se descubre el misterio: arriba en la caseta, ¡nos hemos tirado el resto del grupo por la bajada que no era! Toca volver a subir hasta arriba para realizar la bajada correcta y reencontrarnos así con Héctor y Abraham.

Realmente a nadie le supo mal esa equivocación, nos habíamos pegado una primera bajada divertidísima y la cosa pintaba la mar de bien con todas las demás. Tras llegar de nuevo arriba y asegurarnos con el GPS de por dónde iniciar el descenso, esta vez si que el resto del grupo se lanzaba por la primera de las especiales a disfrutar de un tramo de puro enduro.

Ya juntos todos de nuevo, completábamos el resto de la primera bajada. De aquí en adelante las caras de felicidad y gritos de alegría fueron la tónica habitual y es que absolutamente cada metro de bajada de cada tramo es un auténtico regalo para alguien a quién le guste este tipo de trazados.

Tras acordar finalmente todos realizar el tramo 2 (Abraham le había cogido algo de manía el fin de semana anterior por algunos tramos de considerable pendiente), nos poníamos todos rumbo a subir de nuevo para llegar al inicio de dicho tramo y poder comprobar por nosotros mismos cómo era aquella bajada que tenía algo inquieto a nuestro biker de Girona. 5 kilómetros y, prácticamente, de nuevo 300 metros de desnivel positivo nos quedaban por delante aguantando un sol de justicia.

Al llegar al punto de inicio Héctor se percataba del hecho de que ese 2º tramo no era otro que la parte final de la ruta de la Trona del Rey que en su momento hizo con un colega y que a todo el grupo se nos había resistido el poder llegar hacerla hasta en 2 ocasiones al faltarnos tiempo y luz. Así pues, por fin íbamos a poder ver qué tal estaba aquella bajada.

Dejando de lado una pequeña caída de Jordi en un punto con rocas, raíces y árboles por los que pasar entre medio (solo faltaban los cocodrilos al final de un precipicio en llamas) lo cierto es que cuando abajo todos nos reagrupamos, la euforia se había desatado aún más.

Acabábamos de realizar todo un tramo sencillamente de manual, con varios tipos de terrenos, zonas rápidas, curvas cerradas en pleno desnivel... ¡Y pensar que casi nos lo saltamos!


Era la hora de comer, los estómagos rugían y fue entonces cuando pusimos rumbo a un parque al lado de la riera de Santa Coloma de Farners, que teníamos a 10 minutos, desviándonos temporalmente del track original. Allí, en un bar resguardados por la sombre de los árboles, tuvimos un rato de reposo, comiendo y comentando lo visto y bajado hasta el momento.

Dani se despedía de nosotros al tener que llegar a casa a una hora decente y el resto llenábamos en una fuente bidones (sí, hay endureros que usan bidones) y mochilas de hidratación para hacer frente a los tramos 3 y 4.

Seguramente la subida después de comer a pleno sol por pista para ir hasta el inicio del tramo 3 fue la que más se nos indigestó a la mayoría, pero poco a poco la fuimos sacando y allí estábamos de nuevo dispuestos a una nueva bajada tras solucionar minutos antes un problema que Manolo estaba teniendo con la válvula de su rueda trasera.

Los más rápidos iniciaban la marcha y, dejándonos una distancia prudente, íbamos uno a uno empezando una nueva fiesta deseando ver las sorpresas que nos depararía el terreno.






Nos sorprendió la cantidad de mimo y detalle que le han puesto a cada metro de las bajadas los responsables de la organización que dejaron así los tramos para el día de la competición. Ojalá eso se conserve porque vale su peso en oro.

Nueva subida para realizar la última y tremenda 4ª especial dónde nuevamente volvimos a quedar maravillados y nos encontramos puntos como el salto "termómetro", con una escala en el suelo para ver los metros volados y dónde Sergi, Jordi y Vincent, realmente se lo pasaron de miedo a pesar de la poca experiencia que tienen con esto de los saltos.



Pequeña caída de Héctor un poco más adelante al perder tracción de delante en un cambio de rasante y poco a poco nos acercábamos al final de esa 4ª especial así como de la ruta en general. Tremendas risas nos pegamos con un salto que se nos atragantó a casi todos y donde por suerte nadie dejo la rueda cuadrada pero poco nos faltó a más de uno.

Por mucha foto, video o crónica, creednos, aquello hay que ir a vivirlo en persona. Nosotros tenemos claro que esta ha sido la 1ª de muchas veces que vamos a estar por Riudarenes.


¡Nos vemos en la próxima!

1 comentarios :

Tarik dijo...

Hola soy tarik
Qué envidia! Oye para volver este finde a ver si me junto con alguien que vaya desde barcelona o alrededores, que me he quedado sin coche! Y así compartimos gastos y compañía de viaje!

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