Aínsa - Zona Zero - Esperando las EWS - Rutas del BBT

Ya hace una semana de nuestra segunda incursión en lo que va de año al Centro BTT de la Zona Zero de Aínsa y algunos aún estamos recordando los impresionantes paisajes recorridos y los complicadísimos puntos que tuvimos que superar, no siempre con éxito, montados en nuestras máquinas. No te pierdas la crónica de un fin de semana 100% enduro.

Sábado 18 de octubre, amanece lentamente y Mc Fly, David, Héctor, Adrián, Jose y Vincent se preparan para la primera ruta dando un buen repaso al desayuno buffet del Hotel Mesón l'Ainsa ya que habían llegado la noche anterior para evitarse así el madrugón y viaje el mismo día. Al rato aparecen por allí Sergi y Nacho, quienes llevan ya unas cuantas horas despiertos y 300 km. de viaje en coche.

Todos listos y desayunados, cargamos los coches y nos dirigimos a Saravillo, punto de inicio de la ruta de Ibón de Plan. Ambiente frío por ser primerísima hora del día pero el cielo luce totalmente despejado.

Empezamos a descargar bicicletas, cascos, protecciones, herramientas, mochilas... parece que nos vayamos a una ruta transalpina de 3 días.

Con el sol aún detrás de las montañas, la mayoría decide abrigarse algo más de lo previsto inicialmente, unos más que otros, y el grupo arranca la marcha por la pista forestal de 14 kilómetros que nos llevará hasta a ascender 1.000 metros de altura hasta alcanzar los 2.036 del Refugio de Lavasar, desde donde realizaremos la aproximación final al ibón.

Pasamos las 4 o 5 primeras curvas de la pista y el sol finalmente supera las montañas, incidiendo directamente en el grupo; 2 minutos después la mayoría estamos asados de calor y paramos para empezar a sacarnos ropa.

El considerable contraste de temperatura una vez que por fin "salió" el sol ya nos hizo ver que ese día poco frío íbamos a pasar, y así se mantuvo el resto de la jornada.

A ritmo tranquilo íbamos superando los primeros kilómetros, contando batallitas, hablando de piezas, mejoras... temas de esos inéditos que jamás se suelen tratar en un grupo biker.

Toda subida se merece un descanso (o 20), y todo descanso se merece la mejor de las barritas. En esta ocasión y gracias a nuestro biker Marc (que lamentablemente no pudo unirse a la fiesta) quién es Maestro Artesano en la Pastelería Tarzán situada en la c/Viver nº6 de Montcada i Reixac, Barcelona;  pudimos saborear las deliciosas PowerMarc. Las barritas energéticas caseras más buenas que ahora mismo existen sobre la faz de la Tierra, rechaza imitaciones.

La subida transcurría sin mayores problemas más allá de un perro que encontramos  a mitad de subida, parecía perdido y algo hambriento, llevaba placa y al llamar la dueña nos dijo que siempre acababa volviendo así que continuamos nuestra marcha a la vez que el perro también continuó el mismo camino.

Kilómetros finales de ascenso, hay ya ganas de llegar, tanta subida continuada está dejando las posaderas de más de uno fuera de combate y Sergi además empieza a resentirse de unas molestias en la rodilla que le retrasan un poco, algo que les viene de lujo a Nacho y Vincent que ya van pidiendo la hora.

Al fin alcanzamos el refugio y ahora tan solo queda una pequeña aproximación de unos 2 km. hasta llegar al ibón. Un primer tramo muy roto y lleno de piedras dan paso a una amplia pradera dónde la magnitud del entorno deja a uno maravillado.

El lago alpino fruto del deshielo de las cumbres circundantes está a la vuelta de la esquina y, pese a que por la fecha en la que nos encontrábamos nos lo esperábamos con muy poca agua, lo cierto es que al llegar la estampa es de libro y solo nos falta ponernos el babero, cámaras de fotos y móviles empiezan a trabajar como si fuera esa nuestra última ruta en 10 años...



Tras un merecido descanso en el que nos dio tiempo de comer, meter los pies en remojo en el ibón, seguir sacando fotos como posesos e incluso algunos hacer la siesta, llegaba el momento más esperado: el recorrido de bajada a través del GR-15 para llegar de nuevo a Saravillo.

Tras deshacer el tramo de aproximación al ibón estábamos de nuevo en el refugio de Lavasar y era momento de encender los GPS para no perder el rastro de la ruta de bajada.

Una bajada en la que el principal protagonista fueron los terrenos húmedos (que no mojados) y las piedras. Divertida, rápida y en algunos puntos realmente exigente, la bajada va pasando por una variedad de caminos que representa gran parte del encanto de ese descenso. Recomendable 100% para quien quiera algo más de emoción respecto a tener que bajar de nuevo hasta el pueblo por la pista forestal de subida, eso sí, protecciones recomendadas al 100%.

Ya de nuevo todos en Saravillo es momento de recoger bártulos y regresar al hotel, una buena ducha y cena nos espera a todos a la vez que se una a la fiesta Abraham, quién a última hora del día llega a Aínsa para disfrutar de las 2 rutas del domingo.

8:30 de la mañana del domingo y el remonte que hemos contratado se presenta puntual frente a la puerta del hotel. La jugada del día consiste en realizar la bajada de la Coasta Clásica para luego volver a coger el remonte y desplazarnos hasta el inicio de la Maxiavalanche de la Peña Montañesa. Dos descensos tremendos que sín el remonte motorizado sería impensable poder realizarlos el mismo día.

Sin embargo hay uno de nosotros que quiere ganarse la bajada como Dios manda. Nacho, que prefiere no realizar la Coasta, se pone rumbo al inicio de la 2ª ruta sin remonte de ningún tipo, la idea es coincidir más o menos en el tiempo cuando él llegue allí tras realizar todo el ascenso en bici mientras que el resto lo haríamos motorizados tras realizar la Coasta.

Tras dejarnos a unos pocos cientos de metros del inicio del 1er descenso, nos acabamos de poner protecciones y ajustar cascos y mochilas, el ambiente es fresco pero no tanto como el día anterior aun cuando es más pronto; parece ser que vamos a tener otro día prácticamente de auténtico verano.

Aun así, tras unos primeros metros abiertos, cuando la bajada de la Coasta Clásica se adentra en bosque, su tramos más divertido, vemos que está mucho más húmedo de lo que cabía esperar a tenor del tiempo del fin de semana.

Ello hizo que algunos pasos estuvieran realmente delicados, lo que llevó a más de uno a poner unos cuantos pies en el suelo e incluso bajarse de la bicicleta, no siempre de forma voluntaria. Afortunadamente, ningún biker resulto herido en el transcurso de esta bajada.

De nuevo las bicis cargadas en el remolque y dirigiéndonos en dirección totalmente opuesta a donde estábamos, debíamos llegar hasta Ceresa y desde allí coger la pista forestal que te deja a los pies de la Peña Montañesa, la cual impone ya desde la carretera ofreciendo un espectacular paisaje. Teníamos por delante unos 50 minutos de trayecto.

La incógnita pasó a ser entonces dónde nos encontraríamos exactamente a Nacho, ¿habría llegado ya arriba y nos estaría esperando?, ¿nos lo cruzaríamos mucho antes de lo esperado? Fueron pasando los kilómetros de carretera, y empezamos a subir y ganar altitud, llegamos a Ceresa y aún ni rastro de Nacho, todo indicaba que habíamos calculado hasta el momento bien.

Empezamos a subir la pista de tierra lentamente, el terreno es bastante pedregoso y la furgoneta con el remolque solo puede ir en primera, a unos 2 kilómetros antes de llegar arriba nos encontramos a Nacho, quién después de haberse metido el palizón de carretera y pista tampoco parece haberse despeinado mucho. Como sorpresa final, acaba llegando arriba mucho antes de lo esperado aun cuando los metros finales de la subida son los más duros y pronunciados de todo el ascenso.

Tiempo ya de darle caña a la Maxiavalanche, pasan las 12:00 del mediodía y el sol brilla en todo su esplendor. Tras comer un poco, dejar que Nacho recuperase fuerzas y seguir con el reportaje fotográfico, es momento de empezar a bajar.

Iniciamos la aproximación al inicio de la ruta por la pista y enseguida vemos la señal que marca  dónde empieza la fiesta, uno a uno nos vamos lanzando a la aventura.


Bordeando la ladera vamos cruzando un estrecho sendero, muchas veces de poco más de un palmo, piedras y más piedras, raíces, peraltes naturales... diversión en estado puro pero hay una cosa con la que no habíamos contado: hace un calor de 3 pares de narices.

Más de medio grupo va con integrales, algunos con peto y el tremendo día de sol que está haciendo está pasando factura a más de uno que suda como un grifo abierto ya que los pequeños pero constantes repechones que nos vamos encontrando nos van desgastando físicamente.

Abraham, quién el día de antes tenía problemas con el montaje de unos rodamientos de agujas para el amortiguador que al final resolvía, estaba encantado exprimiendo al máximo su recién adquirida Norco Range, un maquinón en carbono que no dejó indiferente a nadie.

Algún que otro pinchazo nos hacía parar varias veces y no distinguía entre tubeless y cámaras, ambos sistemas sufrieron la dureza de algunos tramos de rocas, especialmente la rígida de Nacho, que llegaba a sufrir hasta 3 llantazos con su correspondiente cambio de cámara.

Parada de unos minutos pasada media ruta en el bar de un minúsculo pueblo que se cruzaba en nuestra ruta para refrescarnos un poco y rellenar depósitos y tras ello la fiesta continuaba.

Algún tramo con la bici a cuestas, una conexión por carretera y llegábamos a una de las zonas más divertidas de la ruta que representa el punto y final de la misma: una zona de margas que con su ondulado relieve y brutal agarre permite pasar rapidísimo a la vez que uno vuela entre ondulaciones, tramo que hemos bautizado como la "zona Barel", por un vídeo mítico del biker francés en una zona de orografía muy similar.

Tras varias pasadas en esta zona ya que la ocasión lo merecía y la mayoría sacábamos fuerzas de dónde fuese para poder disfrutar de los últimos momentos del fin de semana, la ruta tocaba a su fin y un último kilómetro de carretera nos devolvía a Aínsa.

Un fin de semana para el recuerdo dónde todos hemos disfrutado de lo lindo. Desde aquí queremos agradecer a toda la gente que mantiene la Zona Zero, al Hotel Mesón l'Ainsa, a Veloparts.es por el material Squirt y limpiador BioBike que nos hizo llegar, a Marc por las deliciosas barritas Powermarc que nos preparó y al resto de patrocinadores que nos prestan apoyo.

¡Próxima parada en Aínsa: las Enduro World Series!

Click aquí para ver la galería completa de fotos del fin de semana


2 comentarios :

Jordi Garcia Pons dijo...

BBT en estado puro...

BCN Biker Team dijo...

¡A la próxima no puedes faltar Jordi!

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