Night Party by MDBT - Rutas del BBT

Más de 50.000 lúmenes (o eso aseguran sus respectivos fabricantes), se reunían este pasado sábado junto a sus respectivos bikers en la última nocturna hasta el momento organizada por los grandes del Mataró Domingueros Biker Team y respaldada por el BCN Biker Team; una velada para recordar en la que hemos vuelto a gozarlo sin límites.

Pasan las 18:00, hora en la que debíamos arrancar desde Mataró, y aún seguimos en el punto de partida realizando los últimos preparativos. Entre focos y baterías, quitarse alguna capa de ropa al no hacer ni la mitad de frío del que se podía esperar por ser las fechas que son y el hacernos la foto de rigor previa a la ruta, la cosa se demora pero al final todos salimos estupendos en la primera instantánea nocturna.

Por fin arrancamos en busca de montaña pero no pasan ni 2 minutos y vuelven a haber nuevos bikers quitándose ropa y más ropa, alguno se debía pensar que habíamos quedado cerca de alguno de los Polos, porque venían preparados para toda una nueva era glacial.

La caravana de bikers continúa la marcha con los 13 valientes que finalmente se animaron a venir: Manolo, Sergio, Siscu, Andreu, Pau, Jose, Joan, Edu, Jordi, Héctor, Oscar, Juan Carlos y Vincent encaran ya las primeras subidas en plena noche dejando atras la ciudad.

Reajustes varios hasta dar con el problema de un ruido extraño en una de las bicicletas nos detienen tras el primer tramo de subidas, afortunadamente se puede solucionar con una simple brida para tranquilidad del dueño.

La tropa al completo convierte en día la cerrada noche nublada que estamos teniendo, y es que algunos llevan tantos focos como para montar una tienda de suministros.

Abandonamos la pista ancha para entrar en los primeros senderos más cerrados y ratoneros, donde la cosa ya se va poniendo más divertida. La tierra suelta en cantidades industriales tan habitual por esa zona nos hace ir con mil ojos, ya que además se une a la fiesta una buena ración de grietas y regueros de las últimas lluvias, con lo que acabar metido en una de ellas es a veces incluso inevitable.

Desafortunadamente no tardó en llegar la primera baja de la noche, nuestro guía Jordi, quién estaba más que contento disfrutando de su recién estrenada nueva Giant, sufría una caída en una de las bajadas al engancharse el manillar con una rama, que le dejaba algo tocada una mano, no pudiendo apenas continuar en condiciones y decidiendo un rato más tarde retirarse para casa y llegar en coche posteriormente a la masía para no perderse la cena.

No fue el único incidente de la noche, en otro tramo de bajada, Pau encabezaba la marcha y se lanzó directo a darle a un salto artificial sin ver el pequeño montículo que había en la recepción y que si te quedabas algo corto en el salto te lo comías de lleno. Así fue... llantazo de pleno, radio roto y Pau rodando monte abajo. Afortunadamente no se hizo nada grave y la marcha pudo continuar pasado un rato.

Habían sido muchas las paradas que habíamos tenido que hacer durante la marcha y el tiempo se nos estaba escapando por momentos, a la masía debíamos llegar no más tarde de las 22:00 o corríamos el riesgo de encontrarnos la cocina cerrada, algo que sí hubiera sido una verdadera tragedia nocturna.

Jordi se despedía de nosotros para poner rumbo a su casa y acercarse con el coche a cenar mientras que el resto optábamos por modificar la ruta e ir lo más directo posible hasta el restaurant.

Tras una nueva dosis de subidas y un casi conato de perdernos (se notaba que nuestro guía Jordi ya no estaba), nos plantábamos en la masía con sprint final de casi toda la tropa, media hora antes de lo previsto, no estaba nada mal... media hora extra para comer y beber a tutiplén.

Bicis guardadas bajo llave, cambio de camisetas para comer secos y cómodos, y el festival de comida y bebida se alargó durante unas 3 horas en las que, hay que reconocerlo, nos pusimos las botas.

    

Nos despedimos de Jordi, quién cogía el coche y se volvía para casa (más de uno se habría ido encantado con el de no tener ahí la bicicleta) y de nuevo estábamos en plena noche pedaleando. Tras varias deliberaciones, finalmente se decide no continuar por dónde inicialmente se pretendía y nos lanzamos a la aventura, prácticamente en dirección opuesta, con el fin de ir a buscar alguna otra bajada de esas sabrosas que tiene la zona.

Resultado positivo y negativo a partes iguales ya que acabamos un rato "perdidos" sin tener claro dónde íbamos a aparecer y teniendo que afrontar una subida que dejó a más de uno para el arrastre. Sin embargo bajamos algún que otro caminillo entretenido, incluso alguno desconocido por los bikers que eran de la zona.

Pequeña división del grupo en el tramo final de la ruta en la que algunos continuaron por la riera de Argentona mientras que otros fueron a por la última bajada de la noche y reencuentro final de todos un poco más adelante, ya con los kilómetros finales de llaneo antes de la despedida.

Una nueva aventura en la noche que concluía a la que le sobraron las dos caídas de Pau y Jordi, quiénes seguro que en la próxima se vengarán.

¡Nos vemos en la próxima!

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