Mataró Giorgi's Party - Rutas del BBT

Tras nuestra última visita por tierras "Mataroninas", dónde acabamos empujando la bici mucho más de lo deseado y un biker estuvo a punto de dejarse la cara planchada contra una roca, tocaba resarcirnos de aquel día. Es por ello que, con dos meses de antelación, la Mataró Giorgi's Party fue programada y nuestro biker Jordi se ponía a trabajar para ofrecernos una ruta memorable.

Sábado 22 de febrero, primera visita oficial del 2015 a Mataró y sus alrededores de la mayor parte del grupo.

Son las 9:00, el cielo está realmente tapado y amenazando a lluvia en cualquier momento, pero en el punto de encuentro ya estamos prácticamente todos.

Nada menos que 20 bikers nos hemos acabado juntado para degustar las exquisiteces de la zona y después de vestirnos, dejarlo todo listo y un poco de cháchara "preruta", arrancamos la salida en paralelo a la riera de Argentona en busca de montaña.


Un llaneo inicial que no nos cansamos de repetir lo mucho que se agradece en comparación con el hecho de empezar rutas subiendo desde el primer metro y que permite rendir mucho mejor durante el resto de los kilómetros.

Con un ojo puesto en el cielo, vamos superando kilómetros y afrontando las primeras subidas, un tramo que ya nos conocemos por ser habitual en los inicios de las salidas nocturnas que solemos hacer con los colegas del Mataró Domingueros Biker Team. No lo subimos del todo, el primer tramo de alegría para el cuerpo está ante nosotros.

Una serie de senderos estrechos con pequeños repechones que nos irá bajando de nuevo hasta el nivel de la riera de Argentona. Nada técnico sino más bien de trazar fino y aprovechar las inercias, sin embargo obliga a extremar precaución por el tipo de terreno terroso, suelto, seco, el cual no da avisos y te puedes encontrar en el suelo como se te vaya alguna de las cubiertas. Reagrupados ya abajo, continuamos para poner rumbo a la siguiente larga y dura subida que nos llevará hasta la Torre del Moro.

Cruzamos la riera y continuamos la ruta rumbo a la siguiente pista, antes hay que cruzar un par de carreteras con mil ojos. Por delante quedan unos cuantos kilómetros de sinuosas curvas ascendentes. El ritmo es tranquilo y el grupo no se estira demasiado.

Torre del Moro alcanzada, llegamos allí bajo una ligera lluvia que ya lleva más de media hora cayendo, si bien es bastante suave y algunos ni siquiera se ponen el chubasquero. Un chiringuito de bebidas y bocadillos es abordado por algunos, que no dudan en recuperar fuerzas por todo lo alto, paramos unos 20 minutos donde todos aprovechamos para comer algo y hacernos la foto oficial de la salida.

Una foto que nos hace amablemente una chica que estaba con un grupo de unas 20 personas, turistas en su mayoría. Cuando quisimos darnos cuenta, habían propuesto hacerse la foto con "el grupo de ciclistas" y tuvimos sesión de fotos extra rodeados de excursionistas entre risas y posturitas.

Hora de seguir y dirigirnos a uno de los platos fuertes del día, la mítica bajada del Dragon Khan, con una variante final nueva que la mayoría no conocemos. Como suele pasar en estos tramos de bajada, al último se lo come el coco, así que no hay fotos ni paradas que valgan. El disfrute es absoluto trazando entre los revirados senderos que vamos enlazando, serpenteando entre árboles y poniendo atención en las secciones de raíces por si algunas están más mojadas de la cuenta.

Todo lo bueno se acaba y de nuevo toca subir y subir para poder seguir bajando. Una pequeña pérdida del grupo de cola se arregla en un momento con una llamada de teléfono y todos ya vamos rumbo al momento más esperado de la ruta. Un tramo preparado de puro DH con saltos y peraltes que debemos agradecer a los locales de la zona.

Antes de eso y tras liquidar lo que restaba de subida, toca parar para terminar de darle un repaso a los bocadillos.

El punto en el que hemos parado a comer es el inicio de ese tramo de DH, por lo que los más impacientes se van bocadillo en mano a echarle un vistazo a los primeros obstáculos de la bajada. Nadie quiere sustos bajando y hay que comprobar que los saltos y recepciones están despejados de ramas o piedras.

En esta zona casi todo el mundo quiso poner a prueba sus habilidades y cada salto y paso complicado era estudiado con calma y realizado varias veces por la mayoría. En los 3 vídeos siguientes se puede ver un poco como fue la cosa.

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Toda una bajada dónde muchos de nosotros nos atrevíamos con puntos que en ocasiones anteriores no habíamos logrado superar y dónde otros, simplemente, demostraron que están en otra liga, atreviéndose con los saltos y cortados de mayores vuelos.

Entre pruebas y más pruebas, un buen rato fue el que tardamos en llegar abajo, lo que hizo finalmente que no realizáramos una segunda pasada como en un principio teníamos pensado. Así que optamos por ir a buscar un bar dónde cerrar el fin de fiesta y contar las batallitas de turno.

Varios kilómetros con algún tramito de raíces y alguna pequeña pared vertical de por medio hasta llegar a Mataró y cruzarla entera para ir a la zona dónde teníamos los coches, con la enorme sorpresa de que a las 5 de la tarde, los 3 bares de la zona estaban cerrados a cal y canto, quién dijo crisis...

Sin embargo, la fiesta había sido suprema y todos habíamos disfrutado de un día estupendo de mtb y gran compañía.




¡Próxima parada: AllRide Land!


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