Días de enduro en BTT Puro Pirineo - Rutas del BBT

Los días de vacaciones siempre suelen pasar volando y nuestra visita al centro BTT Puro Pirineo, alojándonos en pleno centro de Castejón de Sos, ya teníamos claro que no iba a ser una excepción. Esta es la crónica de un nuevo viaje a la aventura para descubrir nuevos rincones de nuestra geografía con los que divertirse subidos en una bicicleta.

Lunes 16 de marzo, toca madrugar para hacer el viaje hasta Castejón de Sos. Pese a las nefastas previsiones meteorológicas de días anteriores, anunciando lluvias y nevadas, Mc Garrid y Vincent se lanzan a la aventura cruzando los dedos y esperando que los pronósticos no sean tan acertados, algo por otro lado que no sería tan de extrañar.

Unas 3 horas y media de viaje desde Barcelona y, tras atravesar un espectacular cañón dónde se ha abierto paso a la carretera en pura roca viva, llegamos a Castejón de Sos contemplando la inmensidad de las montañas que rodean todo el valle. Directos al Aparta hotel Castejón de Sos a dejar todo el equipaje y prepararnos para la primera ruta.

Todo un acierto el alojamiento dónde Ana, responsable del mismo, nos guía por las instalaciones y nos enseña los cuartos especiales con llave para guardar las bicicletas o la zona específica para poder lavarlas después de una ruta.

Día 1

Para este primer día elegimos una ruta con 3 bucles que pasan por el mismo Castejón de Sos. Entre una cosa y otra son las 12:00 pasadas del mediodía y preferimos no empezar con una ruta que nos lleve mucho más lejos, ya que además queremos acabar de informarnos de cuáles son las mejores rutas a realizar de mano de la gente de la zona.

La elegida es Castejón Express, la ruta nº4 de BTT Puro Pirineo, marcada como roja con un desnivel de 1.050 metros y 25,2 km. Por delante 3 subidas a cada cual más potente, para disfrutar de 3 bajadas que terminan en el mismo pueblo.

Con todo ya listo arrancamos nuestra primera ruta, track cargado en el móvil y desde el primer momento el entorno y paisajes de la zona nos tienen maravillados.

Rápidamente empezamos a entender por qué le llaman Castejón Express y es que, para llegar al inicio de las bajadas, hay que hacer frente a unas señoras rampas que si bien no son eternas, sí que tienen una pendiente que nos hace empezar a sudar antes de lo imaginado.

Vamos ganando altura a marchas forzadas aunque no de forma tan "express" como nos gustaría y al fin estamos delante de la primera bajada y ante unas espectaculares vistas de gran parte del valle.

Con cielo gris que puede empezar a soltar agua en cualquier momento empezamos esa primera bajada, divertidísima se mire como se mire. Sin grandes complicaciones técnicas y a través de un sendero con piedra y roca fija, la sonrisa reglamentaria que todo buen sendero deja en la cara de un endurero, aparece de forma casi instantánea en la cara de ambos bikers.

Ya de camino al segundo bucle, una mini granizada de apenas unos minutos de duración le pone más encanto a la cosa y es que viendo las cimas nevadas de todos aquellos montes, no nos habría importado una pequeña nevada en plena ruta.

2ª y serpenteante bajada entre árboles con sus curvas peraltadas, de aquellas que pagarías porque durase 4 veces más y es que nuevamente aquello era un festival merecido tras una dura subida con una primera parte de pendiente demoledora.

Ya rumbo al 3er descenso nos encontramos con dos locales con los que paramos un momento a hablar. Uno de ellos resultó ser Tomás, presidente de Puro Pirineo, a quién desde aquí mandamos un saludo y gran abrazo pues desde ese momento y durante los días posteriores, se preocupó y contactó con nosotros varias veces para preguntarnos qué nos estaba pareciendo todo aquello y aconsejarnos sobre las rutas más interesante. Sin duda una gran labor la que está empezando a dar sus frutos en este centro de BTT cuya primera temporada arranca ahora en estas fechas tras un año intenso de preparativos de todo tipo.

Pese a estar señalizada toda la ruta, algún punto nos hizo sacar el GPS para confirmar que íbamos por buen camino, el invierno en el monte a veces causa estragos y algún pequeño tramo aún estaba pendiente de ser limpiado.

De regreso al aparta hotel y luciendo incluso el sol, el primer día no podía haber salido mejor. Aquello no había hecho más que empezar y estábamos ansiosos de ver qué nos depararían las siguientes rutas.

Día 2

La elegida para nuestro segundo día en Puro Pirineo fue la ruta 17 - Camino de Ñara, 1.030m. de desnivel y 27,3 km. que iniciábamos con un sol espléndido tras un buen desayuno en el pequeño buffet del aparta hotel.

Un inicio por carretera nos hacía ganar altura rápidamente pero sin inclinaciones desmesuradas y, nuevamente y como nos pasó absolutamente todos los días de ruta, las vistas nos dejaban simplemente con la boca abierta.

Tras unos pocos km. sobre asfalto, ya estábamos de nuevo adentrándonos en pleno monte, pista y sendero que nos hacía ganar metros poco a poco y nos obsequiaba con nuevas instantáneas para enmarcar.

La ruta estaba aún en sus inicios y nos quedaban aún por delante muchos kilómetros hasta llegar a uno de los extremos de la Sierra de Chía, dónde se iniciaba el descenso, pero antes de conseguir eso tuvimos que hacer frente a varios kilómetros con la pista cubierta por nieve cuando ya estábamos por los 1.500 metros de altitud. Todo un tramo que ralentizó nuestro avance y nos mermó las fuerzas.

Sin embargo no había prisa alguna y finalmente llegábamos al punto más alto de la ruta, por encima de los 1.800 metros, una cara de la montaña con mucho más sol en la que ya no quedaba ni rastro de nieve y dónde parábamos 20 minutos a comer algo y reponer fuerzas antes de empezar el kilométrico descenso que nos devolvería a Castejón de Sos.

La bajada, tras unos primeros cientos de metros a toda velocidad por pista, pasaba a un sendero recién creado y desbrozado en el que ir con mil ojos por la gran caída vertical en algunos de sus puntos. Todo un tramo espectacular en vistas pero que no acababa de ser de nuestro agrado por la constante tensión que suponía no poder permitirte ni un fallo en determinados pasos.


Sin embargo los kilómetros pasaban y el terreno cambiaba, adentrándonos en un camino a través del bosque de lo más entretenido. El resto de la bajada, simplemente fue de bien a mejor, rematando con un zigzagueante descenso entre árboles y curvas de 180º que fueron pura delicia y nos dejaban en El Run, desde dónde a través de pista, llegábamos ya al atardecer al final de la ruta.

Día 3

Con 2 días más por delante sin contar la ruta de ese día y con las piernas ya pidiendo una pequeña tregua, era el momento de que el servicio de remontes de Tandem Team, que colabora con los chicos de VerdeBike, pasara a la acción. Así fue como conocimos a Basilio y Javier, quienes nos explicaron todo tipo de rutas y variantes a realizar y con quiénes cuanto más hablábamos, más claro teníamos que íbamos a tener que repetir visita a la zona para poder probar por nosotros mismos todo lo que nos estaban indicando.

La ruta, o mejor dicho, la bajada de ese día, sería la de la ruta 5a - Prados de Montiñero. Un descenso recomendado directamente por Tomás, a quién día tras día le habíamos ido informando de nuestros gustos e impresiones y no dudaba en sugerirnos esa ruta cuando le dijimos que queríamos un poco de "acción".

Así que, con las bicis cargadas en la furgoneta y con Basilio al volante, empezábamos a subir por la pista forestal hasta dejarnos por encima de los 1.600 metros de altura. En un pequeño replano donde poder maniobrar para dar la vuelta, nos quedábamos ambos admirando las vistas a la vez que nos acabábamos de poner protecciones y ajustar mochilas. Estábamos frente al inicio de la bajada deseando ver todo lo que se nos iba a poner por delante de las cubiertas.

¿Cómo resumirla? Pues creo que la forma más fácil es diciendo que cuando volvamos, porque tenemos clarísimo que vamos a volver, esta será una de las bajadas que repetiremos con el resto de la tropa que pueda apuntarse. Un bajadón sublime con tantos tipos de terrenos distintos, rodeados de unos paisajes espectaculares y con una diversión que no hace más que aumentar y aumentar, hacen de la bajada de la ruta 5a una verdadera joya de la zona.

El día lo rematamos con una visita al spa de un hotel en Benasque, donde nos dimos el capricho de un masaje y salimos con unas cuantas contracturas de menos y listos para el siguiente día.

Día 4

Pese a que todos los días habíamos estado haciendo fotos y algún que otro pequeño vídeo, nuestro paso por el centro BTT Puro Pirineo se merecía el grabar algo en condiciones y, tras el espectacular descenso realizado el día anterior, lo tuvimos claro y fuimos a lo seguro: tocaba repetir semejante festival de bajada y dejarlo de arriba a abajo recogido en vídeo.

Mochilas cargadas hasta arriba con mil cachivaches y gadgets, nos pasamos algo más de 6 horas para grabar un vídeo que muy pronto podréis ver, en el que la variedad de tomas y paisajes dejarán buena constancia de lo que le espera por allí a cualquier biker que vaya de visita.

Día 5

Llevábamos desde el primer día preguntando e informándonos sobre una de las dos únicas rutas marcadas como negra en la web de Puro Pirineo, la nº 15 - Integral del Gallinero. Una ruta que alcanza los 2.100 metros de altura y que, en sus cotas más altas, era evidente de que iba a haber nieve.

Descartado el hacerla entera pedaleando, nuevamente el remonte del Tandem Team entró en acción para así ahorrarnos los primeros 15 kilómetros de subida en los que se ascienden unos 1.200 metros de altura. Unas cifras que desde luego pueden dejar las piernas de más de uno tiritando.

A medida que subíamos y subíamos con el remonte, más claro teníamos que subir todo aquello en bicicleta habría sido demoledor y es que por algo se trataba de una negra, tanto en su subida, como en la posterior bajada que nos aguardaba.

No faltó a su cita la nieve en algunos tramos finales del ascenso, ya en bicicleta, pues el remonte no pudo pasar de los 1.800 metros de altura. Una aproximación final hasta el inicio de la bajada en la que tuvimos que afrontar algunas lenguas de nieve que cubríaan toda la pista y un terreno totalmente esponjado por el agua que complicaba el avance de las ruedas.

Finalmente llegábamos a la cabaña dónde se iniciaba el descenso. Pequeña pausa al resguardo del viento para comer una barrita y ponernos las protecciones y allí, a 2.100 metros de altura, la emoción e incertidumbre frente a los prácticamente continuos 10 kilómetros de descenso, nos desbordaban.

Todo empieza con las laderas despejadas de la cota más alta de la ruta, dónde aún había algún que otro paso con nieve. El descenso es progresivo y lentamente se adentra en el bosque, donde roca y mucha rama rota y suelta ponen a prueba al más habilidoso. Las placas de nieve se resisten a desaparecer y aun nos encontramos unas cuantas, las cuales con la práctica, empezamos a saber superar sin tener que poner pie al suelo.

A medida que perdemos metros vamos viendo todo tipo de terrenos y debemos variar el estilo de conducción para ir afrontando todo lo que nos encontramos.

Pese a no llevar ni media bajada realizada, ambos empezamos a tener claro que ese día va a pasar a ser posiblemente el mejor día en bicicleta vivido hasta el momento.

Siguiendo las señales de la ruta, se nos hace casi imprescindible el llevar GPS, ya que hablamos de kilómetros y kilómetros a través de montaña, dónde no siempre queda claro por dónde se debe continuar y, si bien la gran parte de la ruta dispone de sus correspondientes señales, no debemos confiar toda una ruta solo a estas indicaciones y recomendamos llevar el apoyo de un GPS para los casos de duda.

La sucesión de senderos y trialeras de esta última bajada daría para su propia crónica, sin embargo, lo mejor que puede hacer todo biker que le guste bajar por toda clase de terrenos y obstáculos es apuntarse esta ruta como una de las imprescindibles a realizar cuando esté de visita por Puro Pirineo.

Un descenso que, pese a parecer interminable, llegaba a su fin y nos dejaba en la retina paisajes y tramos alucinantes.

Llegaba el momento de recogerlo todo y poner rumbo de nuevo a casa, nos traemos una experiencia brutal, y el haber conocido un nuevo lugar con rutas increíbles y gente totalmente volcada en un proyecto que recién empieza y al que le auguramos un gran éxito de continuar en la buena dirección que han tomado desde el principio.

Esta crónica va dedicada a Ana, Tomás, Basilio, Javier y toda la gente que ha hecho posible que Puro Pirineo sea una realidad; nos volveremos a ver muy pronto.


¿Te has quedado con ganas de más? Visita su web y prepara ya tus próximas vacaciones, ¡que no te lo cuenten!

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