Puro Pirineo, el desembarco del biker - Rutas del BBT

Un mes y medio después de descubrir el centro de BTT Puro Pirineo, ubicado en el valle de Benasque, hemos vuelto aprovechando el "fin de semana largo" de primeros de mayo. 3 días increíbles bajo la amenaza constante del mal tiempo y que, pese a todo, nos dejan un saco cargadísimo de grandes recuerdos.

Jueves a media tarde poníamos rumbo al Paraíso, un insufrible atasco urbano ralentiza nuestra huida de la ciudad pero al fin dejamos atrás el bullicio y agobio que Barcelona ofrece a según qué horas y días. Poco más de 3 horas nos separan del Camping La Borda d'Arnaldet dónde, en esta ocasión, Nacho, Outsider, Mc Garrid y Vincent íbamos a estar alojados bajo el mismo techo de uno de los bungalows con los que cuentan las instalaciones.

La noche cae en el valle de Benasque y, finalmente, ya estamos los 4 instalados tras el pertinente despliegue de maletas, mochilas, bicis y más mochilas y más maletas. Toca dormir y descansar ya que van a ser 3 días seguidos de MTB non stop.

Día 1 - Magic Line - Eresué

Amanece con una bruma que cubre gran parte de las montañas y nos llevamos la primera grata sorpresa de la jornada. Nuestros vecinos de bungalow, recién llegados, habían venido a apuntarse también a la fiesta tras ver el evento en Facebook, en unos segundos habíamos pasado de ser 4 a ser 8 bikers dispuestos a disfrutar de la montaña.


La ruta del día es Magic Line, una bajada que promete ya solo por el nombre y que se quedó en el tintero la vez anterior que estuvimos en Puro Pirineo. Tras la maratón de preparativos varios, ya estamos en plena ruta disfrutando de los verdes y húmedos paisajes que nos iban a deparar los 3 días en la zona.

Larga y a ratos dura subida que nos tomamos con calma mientras vamos conversando con nuestros nuevos vecinos de camping y compañeros de ruta: Carlos, Sergio, Gabi y Miguel. No falta alguna que otra parada para recuperar el aliento y es que, pese a que el tiempo acompaña ya que no hace nada de calor e incluso chispea de vez en cuando, algunos de los tramos de subida se hacen más duros de lo deseado para unos cuantos.

Por fin llega el momento de ponerse protecciones y lanzarse a disfrutar de la bajada, pero el grupo de cola no tarda mucho en sufrir un pequeño percance en forma de pinchazo. Eso sí, posiblemente uno de los sitios más bonitos dónde poder pinchar, algo positivo había que sacar al incidente.



Después de comprobar que se debía  a un mal montaje de la válvula tubeless, optamos por montar cámara y seguir para alcanzar al resto del grupo, continuando con un descenso poco técnico y de mucho flow, que se veía interrumpido alguna que otra vez por pequeños llaneos o repechones que no acababan de gustar a alguno si bien es cierto que eran un entrenamiento ideal para coger fondo y fuerza explosiva.

En el tramo final de la bajada, sin duda el paso más técnico y divertido de todo el descenso, con mucha piedra y roca fija que obliga a buscar la mejor trazada y retrasar el cuerpo todo lo posible y algo más.


 Tras esa primera bajada los dos grupos nos separamos ya que nuestros vecinos tienen otros planes de cara al mediodía y la tarde y nosotros vamos con bocadillos para continuar la fiesta por la montaña. Ponemos rumbo al descenso de Eresué, no sin antes tener que volver a ganar metros y metros a base de subir pistas, pero el día se está comportando e incluso nos regala unos ratos de sol pudiendo hacer sin problemas la siguiente bajada, más técnica, divertida y sin cortes como la anterior, que nos deja cerca de Castejón de Sos y ya solo nos queda regresar al camping siguiendo un sendero que va paralelo al rio Ésera.

Una vez de nuevo todos en el camping, da gusto ver juntas a todas las máquinas con las que estamos disfrutando roca a roca y raíz a raíz de cada bajada.


 El camping cuenta con una zona de lavado de bicicletas, con un soporte de taller y compresor, sin duda un detalle que facilita el dejar inmaculada la bicicleta para la siguiente ruta y poder dejarlas limpias cuando ya llega el momento de regresar a casa.

























Día 2 - Puerto de Sahún

El segundo día tocaba uno de los platos fuertes del Centro BTT Puro Pirineo, una de las 2 rutas de dificultad negra con las que cuenta ahora mismo la zona: Puerto de Sahún. 1.200 m. de desnivel en 31 kilómetros, que iban a poner a prueba la resistencia física (y las posaderas) de más de uno para llegar a los 2.000 m. del punto más alto antes de empezar el larguísimo descenso de alrededor de 10 km.

Pero antes de todo eso, a los pocos minutos de iniciar la ruta, otro percance nos detenía; un pequeño corte en una cubierta trasera nos volvía a demostrar a todos lo imprescindible que es llevar un kit de mechas si somos de los que montamos sistema tubeless, ya que el líquido milagros no hace y, cuando el corte pasa de cierto tamaño, hay que buscar otras soluciones.

De nuevo en marcha y pista y más pista por delante, con una pendiente a ratos que hacía bajarse de la bicicleta a más de uno. Quedaba mucha ruta por delante y no había que quemar todos los cartuchos nada más empezar.

El clima empeoraba por momentos y a ratos una fina lluvia hacía a más de uno sacar el impermeable, sin embargo era mucho más deseable ese día que no haber tenido que afrontar toda esa subida con un sol radiante. Lloviese o no... siempre se encontraba un momento para hacerle una buena foto a las monturas.

























Sobre los 1.600 metros una densa niebla se empezaba a divisar y, viendo lo que nos faltaba de track, ya teníamos claro que nos íbamos a meter de lleno en ella.



Tras unos pocos kilómetros más, nuestros vecinos deciden poner rumbo de nuevo hacia el camping realizando una bajada alternativa que compartía pista de subida, realizando ellos la ruta conocida como Rabaltueras, la cual posteriormente nos comentaron que había sido sencillamente una de las mejores bajadas que habían hecho nunca.

Al resto, nos tocaba continuar hasta coronar el Puerto de Sahún, algo que pese a los invitados de excepción, el sr. niebla y el sr. nieve, pudimos hacer sin problemas, parándonos incluso un rato en la cima a comernos nuestro merecido bocadillo bien tapados hasta arriba con chaquetas y guantes.

























Y tras la dura y larga subida que ya nos había regalado espectaculares vistas sobre todo el valle, nosotros también podemos decir que, junto con todo el descenso, esta ruta ha sido una de las más bonitas que hemos hecho nunca.


La inmensidad de las montañas, los caminos interminables que se perdían a lo lejos, riachuelos y cascadas fruto del deshielo y el toque misterioso que añadía la niebla en las cotas más altas, nos regalaban alguna que otra foto espectacular, algunas de ellas posibles gracias a los minitrípodes de nuestro patrocinador Joby.




Una fina llovizna nos acompañó casi el resto del día, añadiendo un plus de diversión o dificultad, todo es cuestión de cómo se mire, ya que rocas y raíces a ratos parecían puro hielo.



Un larguísimo descenso sin excesivas complicaciones técnicas y con todo tipo de tramos y terrenos divertidísimos que nos llevaba a ver el cambiante entorno que supone pasar de los 2.000 metros a los 900 metros de su parte final. Una ruta memorable que recomendamos sin duda realizar si se visita la zona.

Día 3 - Integral del Gallinero - Gabás - El Run

El 3er. día tocaba descansar de tanta subida y centrarnos en lo que más nos gusta: bajar. Por eso tocaba repetir por parte de algunos, y conocer por primera vez para otros, posiblemente el descenso estrella de Puro Pirineo: Integral del Gallinero.

Más de 15 bikers nos juntábamos este último día, incluidos varios locales responsables de gran parte de los trazados y caminos por los que estábamos pasando, sin duda todo un lujo el poder ir tan bien acompañados.

Largo ascenso que realizábamos desde la comodidad del remonte, avanzando lentamente con todas las bicis cargadas y viendo como ganábamos más y más altura. Mención especial para nuestro héroe particular, Nacho, el único que no quiso saber nada de remontes y salía 3 horas antes que el resto para afrontar los más de 20 kilómetros y casi 1.200 metros de desnivel que suponía la subida.

Ya agrupados todos arriba, ya que hicieron falta dos remontes distintos para subirnos a todos, solo quedaba ponernos protecciones y empezar a disfrutar del espectáculo. Realmente tremendo ver progresar a todos los bikers por semejantes parajes.

Nuevamente el cambio de paisaje y terreno era uno de los grandes alicientes y atractivos de la bajada, ya que uno puede ponerse a prueba en infinidad de situaciones y tipos de agarre. Tras las laderas despejadas de las cotas más altas, una zona de roca con pasos realmente complicados hacía las delicias de todo el grupo.

El descenso continua y nuevamente cambia el paisaje, es el turno del rojizo terreno de dunas y rocas de la parte media de la bajada.

La parte final, cruzando bosques a toda velocidad, fue diversión en estado puro. Recientemente limpiada gracias a la valiosísima labor de colaboradores y voluntarios, pudimos pasar a velocidades de vértigo por tramos que valen su peso en oro.

Todo lo bueno llega a su fin y el descenso de Integral del Gallinero nos lo habíamos liquidado casi sin darnos cuenta pese a que son realmente 10 kilómetros de bajada continua. Sin embargo había ganas de la traca final y, tras un bocadillo endurero, nos despedíamos de toda la tropa y los 4 nos dirigíamos a realizar la 3ª bajada de Castejón Express, que lleva de Gabás a el Run. Un descenso imprescindible y vertiginoso enlazando curvas cerradas en pleno monte cerrado que suponía la guinda final a 3 días de lujo disfrutando de bicicleta y buenos colegas.

Qué decir que no haya quedado ya claro con esta crónica o la anterior cuando hace mes y medio visitábamos por primera vez Puro Pirineo... Si te gusta la bicicleta, la montaña y la aventura, Puro Pirineo debería estar en tu lista de sitios a visitar. Nosotros ¡ya estamos pensando cuando volver!

¡Hasta la próxima bikers!


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